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jueves, 13 de febrero de 2020

¿El rol? ¡Lo mejor que se ha inventado! Por Pilar Orbegozo

¡¡Hola a todos!!

Antes de nada me voy presentar, por si no me conocéis y os preguntáis quién soy y qué hago aquí. Me llamo Pilar y no soy ninguna experta en rol, simplemente me encanta jugar, y aunque tuve unos cuantos años de sequía rolera, ahora que tengo algo más de tiempo vuelvo a intentar jugar todo lo que puedo. Además tengo tres hijos, dos niños de 12 y 10 años y una niña de 9, así que estos chicos tan majos de La Tapadera me han hecho un huequito aquí para contaros mi experiencia intentando inculcarles a mis hijos (y todo amigo suyo que se preste) la afición por el rol.

No voy a hablar de los beneficios educativos del rol, porque yo no soy docente ni nada parecido, y si alguien tiene dudas sobre todo lo que el rol puede aportar a niños y mayores, en este blog puede encontrar un montón de información sobre el tema escrita por gente cualificada para ello: profes de los que todos querríamos para nuestros hijos. ¡Una lectura muy interesante! Voy a hablar únicamente de mi experiencia y mi visión personal, sin ninguna pretensión.

Yo, como madre que echaba de menos el rol pero que no tenía dudas sobre lo maravilloso que es, por experiencia propia, en cuanto mis niños crecieron un poco me hice con un ejemplar de Pequeños Detectives de Monstruos, que por aquel entonces acababa de salir. La verdad es que es un juego genial. Puedes jugar en plan gincana por la casa y mezclarlo con manualidades cuando son pequeños o también puedes mantenerlos sentados un buen rato investigando todos los rincones de una casa que has dibujado, recopilando pistas entre susto y susto y consultando el libro para dar con el monstruo. Puedes currártelo todo lo que quieras, pero si no tienes casi nada de tiempo, cosa que pasa a menudo con tres canijos en casa, en diez minutitos preparas una aventura para entretenerlos (y entretenerte, claro) un buen rato. 

Cuando los niños fueron creciendo me apetecía buscar algo más parecido a lo que yo recordaba del rol. Me apetecía que tuvieran un personaje que interpretar, con su personalidad y sus habilidades… que tuvieran que preguntarse qué haría alguien así en determinada situación. Y entonces jugamos algunas partidas a Magissa. Les gustaba mucho pero jugamos poco, porque en aquel momento, a mí, que nunca había dirigido rol, el manual, con todas las posibilidades diferentes que ofrece según edades y experiencia, se me hizo algo lioso y lo dejé un poco apartado. Ahora estoy deseando releerlo y darle otra oportunidad, porque el libro me parece precioso, y creo que a mi hija y sus amigas les va a encantar.

Un poco más adelante jugamos también a Ryuutama, que me encanta por la estética que tiene y por lo buenrollista que es todo (eso del honobono, jeje); además, la mecánica es fácil y siempre nos lo hemos pasado fenomenal jugando. ¡¡Os lo recomiendo!!

El sistema de combates de Ryuutama me parece súper divertido

Después de todo esto, me encontré sin embargo en un momento algo complicado para nuestras aventuras roleras. Mi hijo mayor consideraba que esos juegos eran "de pequeños", y no quería jugar (cositas de la preadolescencia). El mediano, cómo no, aunque en realidad disfrutaba, muchas veces acababa diciendo que su hermano tenía razón, que eran juegos "de pequeños". Y yo me encontraba buscando nuevas posibilidades.

Así llegó el verano, fuimos a TdN y tuve la suerte de jugar una partida con Antonio (por cierto, ambas experiencias súper recomendables, ir a TdN y jugar con Antonio), y en algún momento hablamos sobre este blog y sobre Hitoskids. ¡¡Ole ole, qué descubrimiento!! Preparando los días de calor en el pueblo, decidí llevarme algo de rol y descargué Hitoskids, el resumen y un par de aventuras. Todo gratis porque, como decía, estos chicos de La Tapadera son muy majos. El éxito fue rotundo. El primer día jugamos solo mis hijos y yo “El bastón del mencey”, y les gustó muchísimo, yo creo que fue de las veces que mejor nos lo hemos pasado los cuatro con el rol. Tanto es así, que al día siguiente preguntaron si podían invitar a algunos amigos... y debieron venderlo bien porque me junté con 11 niños de entre 8 y 13 años. Pasado mi susto inicial (y compartiendo personajes) ¡¡¡nos lo pasamos de miedo con “Escuela de mascotas”. Les encantó la aventura y todos se quedaron con ganas de más.

Por si fuese poco, al día siguiente pasó otra cosa que me hizo muchísima ilusión. Como les dije que no tenía más aventuras preparadas de momento, y como estaban ansiosos de rol, mis tres hijos decidieron ellos solitos preparar una partida de Pequeños Detectives de Monstruos para los hijos pequeños de mis amigas. Se pasaron la tarde entera planificando las pistas y dibujando el plano de la casa. Miguel y Luis se rieron muchísimo planeando y escribiendo cada detalle y Amaia dibujó huellas, preparó carnets de Detective y fabricó un pequeño gamusino monísimo. Yo disfruté enormemente esos momentos, haciendo que leía otra cosa y mirando de reojo a los tres colaborando tan coordinados y divertidos. La partida salió genial, los pequeños lo pasaron en grande, mis hijos disfrutaron de su primera experiencia dirigiendo rol y mis amigas, que nunca han jugado a rol, alucinaron con todo. ¡¡Fantástico!!

Niños dirigiendo rol para otros niños: ¡¡me encanta!!

Cuidado con la hoja de personaje de Amaia para El sepulcro olvidado de Radeok; está llena de spoilers en forma de dibujitos, jejeje

Creo que se ha notado, pero me encanta Hitoskids. Si alguien quiere probar a jugar a rol con sus hijos no puede ser más fácil. Leyendo un PDF de tres páginas puedes ponerte a jugar enseguida y pasarlo en grande. En cuanto a las aventuras que hay aquí publicadas, vienen perfectamente explicadas, con un montón de recursos y me parece que están muy bien pensadas. En las dos que he mencionado, los personajes van al cole o al instituto y tienen unos 12 años por lo que para los niños es muy fácil interpretarlos, y es muy divertido verles meterse en la piel del gracioso de la clase, de la chica deportista, del friki de los videojuegos… Además tienen un poco de todo, diferentes posibilidades, acertijos y claro, unos cuantos mamporros. Al menos a mis hijos y sus amigos les encanta el "momento combate" en las aventuras de rol, pero lógicamente está genial que haya un poco de todo, y el equilibrio en estas aventuras está muy logrado.

También hemos jugado El sepulcro olvidado de Radeok, que es más de fantasía y que también ha triunfado con mis hijos. Todo esto nos ha reencontrado con el rol. ¡¡Bien!! Mi hijo mayor quiere el juego de Hora de Aventuras y yo tengo ganas de probar con ellos otros juegos que he conocido recientemente, como Tales from de Loop o Máscaras del Imperio, aunque por supuesto soy todo oídos si tenéis sugerencias.

Yo tan contenta con mi resumen de Hitoskids

Resumiendo: que si no habéis jugado a rol con vuestro hijos, ¡¡jugad insensatos!! No hay excusas para no probarlo porque tenéis muchos medios a vuestro alcance, y si lo hacéis, creo sinceramente que no os vais a arrepentir. ¡¡Es una experiencia magnífica!! Yo ahora que soy madre, como suele pasar, me acuerdo de la mía, que cuando mis cinco hermanos y yo jugábamos a D&D en aquellos tiempos en que algunos pensaban que el rol era de locos con katana, siempre decía: “¡¡El rol es lo mejor que se ha inventado!! Mis seis hijos horas y horas en una habitación, sin enfadarse, riéndose y olvidándose casi hasta de comer: lo mejor que se ha inventado!!” ¡¡Qué razón tienen las madres!!!

Espero no haberos aburrido mucho. ¡¡Saluditos!!

domingo, 5 de marzo de 2017

¿Por qué juego a rol?


He comenzado con esto del rol casi a los 40 tacos, con familia y demás, y claro, es una pregunta que con más o menos interés se plantean o me plantean muchas personas que me rodean; por desgracia, y aunque intento sobre la marcha despejar sus dudas con la mejor voluntad, acaban poco más o menos con el mismo gesto de incomprensión que al principio. Los más atrevidos o imaginativos muestran cierto interés e incluso sugieren verlo para poderlo entender, pero la realidad es que son muy pocos.

Pues bien, hay muchos motivos, y cuando digo muchos es que son muchos, por los que juego a rol tantas veces como tengo oportunidad, y espero aclararlos en este post de la manera más directa que sea capaz y con todo el inmenso cariño que le tengo a esta maravillosa actividad.

Pero antes de nada, ¿qué es o cuál es el mecanismo de un juego de rol? ¡Uf! Volvemos a la espinosa cuestión de explicar qué o cómo es, en lugar de por qué lo hago. Bien, vamos a intentarlo de nuevo para poder comprender después por qué puede llenar tanto jugar a rol.

Ingredientes básicos de la receta de un juego de rol:
  • Imaginación.
  • Un grupo de personas (mejor si son amigos).
  • Esquema del guion de una historia, trama o aventura (que aporta solo uno de ellos).
  • El papel de los personajes (el resto de amigos) que han de rellenar ese guión interpretando activamente el papel de su personaje “viviéndolo” en primera persona y tomando decisiones libremente dentro esa historia o aventura (bajo la dirección de quien va narrando).
  • Unos dados ¿?
Vale, de acuerdo, seguimos sin tenerlo claro, verdad? ;-). Vamos a echar mano de ese ingrediente crucial que no debería abandonarnos nunca desde nuestra infancia: la imaginación. Cuando ves una película, ¿nunca te metes en el pellejo de uno de los personajes?, ¿no desearías a veces ser uno de ellos?, ¿vivir su época histórica o simplemente dejarte llevar por sus sentimientos? Pongamos otro ejemplo, ¿qué pasa cuando leemos un libro?: pues que inevitablemente nuestra imaginación recrea el mundo que nos está describiendo el escritor, las facciones de los personajes, lo que sienten, etc. Y claro, cualquier director de cine, teatro o escritor que se precie se documenta debidamente sobre cada detalle que aparece en su historia para darle coherencia y calidad, ya sea una obra histórica, de ciencia ficción, fantasía, etc.

La imaginación es la escalera al infinito.
Volvamos entonces a remover los ingredientes. Imagínate que te sientas con un escritor o director que tiene entre sus manos el inicio de una historia que está a medio escribir, es más, que tiene claro que algunas escenas podrían ocurrir en esa historia, pero aún no las tiene escritas… es solo el esquema del guión de la futura historia. Pongamos el caso de que ya se ha documentado acerca de todo lo que la rodea. Si la fuera a escribir por completo, tendría en su cabeza todos los personajes interactuando entre sí, formando la historia poco a poco, y cuanto más se metiera en el papel de sus propios personajes, más creíble y rica sería su historia, claro.
Bien, pues en lugar de tenerlos en su cabeza, quienes jugamos a rol tenemos el privilegio de ser uno de esos personajes ficticios, de interpretarlos para el escritor y para nosotros mismos; ¿quién no ha soñado alguna vez con ser un personaje ficticio, dentro de una trama policíaca, en una nave espacial en el futuro, o simplemente con una vida totalmente distinta a la que lleva y poder decidir qué hacer en su pellejo?

Y diréis, vale, estoy con alguien que conoce una historia interesante, ya sea en la época vikinga, victoriana, planificando el atraco de un banco o la escalada al Everest, y esa persona se ha documentado correctamente, de modo que describe lo que me rodea de un modo genial e interpreta los personajes que aparecen a mi alrededor y yo tengo la imaginación suficiente para que en mi mente aparezca ese mundo, como cuando leo un libro, y tengo delante un papel de un personaje dentro de esa historia pero ¿cómo sé lo que tengo que hacer o cómo hacerlo? Lo que tienes que hacer es sencillo: lo que creas coherente dentro de la escena que se te describe, ni más ni menos, dentro del papel de tu personaje. Muchas acciones son innatas, basta con decir lo que quieres hacer para que ocurra, como hablar con los otros personajes que tienes alrededor (tus amigos), con los personajes que dice el director que están ahí e interpreta o cualquier acción que no tenga especial relevancia o dificultad.

Ahí viene el último esfuerzo por entender esto.
Pensad en lo que un actor tendrá que leer para meterse en su papel (características de su personaje, su historia si la tiene, sus rasgos, qué habilidades tiene y porqué, su forma de ser, etc.), pero claro, ese actor cuando interpreta reproduce lo que se ha aprendido del guión, no improvisa ni lo crea sobre la marcha.
Nosotros sí lo hacemos: improvisamos y resolvemos con nuestras decisiones cada situación o escena que va generando el director y gracias a eso vamos formando su historia, que pasa a ser nuestra historia, y por eso todo lo que nosotros tenemos que saber sobre nuestro personaje lo tenemos descrito en un “hoja” (la ficha de personaje), una hoja donde cada rasgo, habilidad o atributo del personaje tiene un valor o correspondencia numérica, mayor o menor en función de que nuestro personaje sea mejor o peor a la hora de realizar ese tipo concreto de acción. Por ejemplo, un personaje joven y atlético correrá mejor que un cincuentón entrado en carnes; por tanto, es lógico que el joven y atlético tenga un valor numérico en la habilidad de “correr” superior al cincuentón, y cuando dentro de nuestro papel decidimos perseguir a alguien con uno u otro, lógicamente tendrá más opciones de alcanzar a ese alguien el joven y atlético.

A nuestras habilidades o capacidades hay que añadir el azar que, como en la vida misma, interviene en cada situación extraordinaria que nos ocurre. No basta con ser joven para alcanzar a alguien en una persecución ya que pueden pasar muchísimas cosas durante la misma. En un juego de rol el componente del azar se resuelve tirando unos dados cuyo resultado se combina con el valor, mayor o menor, de la habilidad que se pretende hacer valer. Por tanto combinando ese resultado de los dados con el valor de la habilidad que se pretende usar se sabe si se consigue o no aquello que nos hayamos planteado interpretando nuestro personaje. Ahí está por fin el último ingrediente (los dados) sobre el que no es necesario liaros más. Este último ingrediente es lo que le da jugabilidad a la actividad interpretativa que desarrollamos dentro de la historia. ¡Ah! Y hay juegos de rol que son capaces de funcionar perfectamente incluso sin dados, pero bueno, esa es otra historia y como decía no quiero liaros más.

Supongo que esta última parte ha sido la más difícil de entender. ¡Es totalmente comprensible y no pasa nada por ello! Me conformaría solo con haber logrado que entendáis un poquito la mecánica de esta actividad, así que… ¡Volvamos al principio! Ya puedo exponer esos motivos que me llevan a dedicarle tanto tiempo y tanta ilusión a este estupendo pasatiempo.

Pues bien, jugando a rol:

  1. Ejercito la imaginación de un modo difícilmente igualable, con los efectos positivos que ello conlleva.
  2. Aumento mi nivel cultural. Con los juegos de rol se puede aprender muchísimo sobre historia o sobre aquello que trate la trama que se interpreta, así como desarrollar un vocabulario más rico y extenso. Un personaje que asciende al Everest, por ejemplo, aprende muchas cosas sobre esa actividad y la región donde se desarrolla la historia, o un personaje que vive en una determinada época acaba aprendiendo el contexto histórico o los usos y costumbres del periodo.
  3. Me desestreso totalmente. Si ver una película o leer un libro puede llegar a relajar porque normalmente te evade de tus pensamientos y preocupaciones, jugar a rol va mucho más allá y de un modo totalmente activo, no pasivo como sucede con la televisión. Os aseguro que poco a poco aprendes a meterte en tu papel y las horas pasan a la velocidad de la luz de un modo absolutamente relajado y evadido de tu realidad lo que, independientemente de cómo sea, es muy beneficioso para eliminar estrés.
  4. Me vuelvo más ágil mentalmente. El hecho de tener que resolver problemas y situaciones sobre la marcha dentro de las escenas del juego me obliga a pensar rápido y de un modo más eficaz.
  5. Desarrollo mi creatividad. Desgraciadamente no toco ningún instrumento ni pinto de un modo mínimamente decente, pero ahora que estoy preparándome para ponerme en el lado de quien dirige una trama o aventura, siento que por fin estoy haciendo algo creativo en mi vida, potenciando además todos los puntos anteriores, dado que me exige un esfuerzo aún mayor al tener que documentarme y escribir el esquema de todo el guión de la historia, así como crear los personajes que han de interpretarla y vivirla. Además, por poner un ejemplo, he diseñado en parte las hojas de personaje donde figuran todas sus características y voy a tener que preparar documentos gráficos que acerquen a los jugadores la escena que han de vivir e interpretar. Por tanto, se escribe, se diseña y, en definitiva, se crea todo un mundo donde puede pasar cualquier cosa.
  6. Mejoro mi inteligencia emocional y me sociabilizo. Independientemente de que asumamos el rol de un personaje ficticio, mucho de lo que hay en nosotros se refleja o vuelca en nuestra interpretación y nuestra toma de decisiones, con la interiorización que eso supone, haciendo que afloren conflictos internos que podemos resolver de un modo más sencillo y menos comprometido que en nuestra propia realidad. Asimismo, hace que tengamos que ponernos en el lugar de otro, algo totalmente esencial para aprender a gestionar nuestras emociones y frustraciones en relación con nuestro entorno y con los demás, lo que potencia algo tan trascendental como la empatía. A la vez nos acerca a las personas con las que compartimos esta actividad; crea lazos y amistades muy fuertes dado que se comparten muchas experiencias y sentimientos al ser un juego casi siempre cooperativo.
  7. Me siento feliz porque me divierto muchísimo y me río más que con cualquier otra actividad que desarrollo. Esta es, sin duda, la razón más importante para jugar al rol: es muy, muy divertido (ojalá os lo podáis imaginar).
  8. Por si fuera poco, traslado todos estos innegables beneficios a mi propio hijo en el ámbito de su educación y adaptación a una sociedad donde cualquier ayuda es poca para mejorar su empatía, su gestión de emociones, la resolución de problemas, etc. (podéis encontrar pinchando aquí la reseña de su primera experiencia con el rol jugando a Detective de Monstruos).

En esa misma línea, el rol tiene amplias posibilidades de adaptación a los procesos de enseñanza y aprendizaje en las aulas, tanto en primaria, como en secundaria (podéis encontrar en nuestro blog, aquí y aquí, material al respecto más que de sobra).

En definitiva, muchas personas piensan que esto de sentarse alrededor de una mesa con unas hojas y unos dados parece una tontería (más en mi caso, ya con una edad) y que cualquier actividad al aire libre es más sana. Del mismo modo, se ha relacionado esta actividad, de un modo absolutamente equivocado por los medios de comunicación fruto de la ignorancia al respecto, con algunos hechos delictivos que nada tienen que ver con ella. Esto la ha demonizado y ha generado una idea errónea de lo que es el “rol” entre la mayoría de la gente.

Cada actividad tiene sus beneficios, y de eso se trata, de llenar nuestra vida con actividades que nos nutran física y mentalmente y, por supuesto, nos hagan felices.

Os garantizo que jugar a rol, o lo que es lo mismo, meterse en el papel o “rol” de un personaje ficticio y vivir mil y una aventuras es igualmente muy sano y puede hacerte muy feliz o al menos lograr que te diviertas una barbaridad. ¡Te lo recomiendo!

domingo, 5 de febrero de 2017

Reseña y partida de Pequeños Detectives de Monstruos

Muy buenas, compañeros de aventuras.

Hoy me he decidido a publicar mi primera entrada en nuestro blog rolero haciendo una pequeña reseña a un juego de rol infantil, por varias razones; la primera es que en este grupo se juega mucho a rol y se juegan bastantes tipos de juegos y ambientaciones y creo que el rol para peques debe tener también su lugar. La segunda es que, dada la edad que van teniendo los miembros de la comunidad rolera, cada vez hay más padres frikis deseosos de que sus vástagos sigan sus orgullosos pasos pero a veces no sabemos muy bien a qué edad comenzar a llevar sus pequeñas mentes al lado oscuro, o mejor dicho, sí lo sabemos bien: ¡cuanto antes!

Por esto último, quería comprobar si un niño de 3 años y 5 meses era capaz de entender y jugar a rol o si, por el contrario, iba a tener que esperar aún un tiempo.

Ni que decir tiene, que me consta que varios miembros de este grupo dirigen partidas a sus hijos desde hace años, y que poco voy a aportarles yo, pero bueno, ahí va mi experiencia con el más pequeño de nuestros críos.

En mi primera entrada, pues, voy a hablar del juego de rol para peques, Pequeños Detectives de Monstruos o PDM, que me llegó hace pocos días y estaba deseando estrenarlo con mi niño.

He de decir que el libro me pareció precioso y divertido; orientado, para mi gusto, a niños a partir de 6 años (porque es desde esa edad cuando lo pueden leer y manejar ellos mismos y sacarle todo el jugo), aunque jugable para niños a partir de 3 años con ayuda, eso sí.

La experiencia era nueva para ambos; tanto para mi pequeño detective de casi 3 años y medio, como para mí, pues nunca he dirigido una partida de ninguna clase.

Reconozco que no me he leído el libro entero (al igual que Eduardo Rodríguez, yo también salto de un capítulo a otro según mis intereses) y empecé a anotar ideas para partidas, pero viendo que no íbamos a disponer de mucho tiempo para jugar en los próximos días, el jueves por la mañana imprimí un par de cosas, compré lo necesario para improvisar un gamusino y mientras mi enano dormía la siesta preparé la partida para esa misma tarde.

La aventura es una adaptación de la que viene en el libro como ejemplo, haciendo una yincana por la casa y utilizando cachivaches varios.

En esta primera partida utilicé dados, para ir enseñando a mi peque no solo los números sino cuál es menor o mayor que otro. Ya os digo, con ayuda lo va entendiendo, aunque es posible que me plantee otra alternativa para futuras partidas, ya que al ser una especie de rol en vivo, las tiradas no se dónde hacerlas a veces, y además está el hecho de que vamos con las manos ocupadas casi todo el rato (con los cachivaches).

Bien, pues después de firmar los contratos con la Agencia de Detectives y de hacer y entregar los carnés de ambos, yo cogí mi Localizador (destornillador sónico de Dr. Who), y mi pequeño detective la Lupa Culodevaso, dejando preparada (en la imaginación) una Red Cazamonstruos y también el tarro Atrapamonstruos, al que se me olvidó echar el gel convertidor (para la próxima no se me olvida).

Ya estaban listos los Detectives Tomayá (el peque) y Nomedigas (yo), y sin más dilación llamamos a la puerta del señor Verdes Prados, pnj interpretado por Jesús Duréndez, mi marido y padre de la criatura, quien lo hizo de forma magistral y nos contó que por las mañanas se encontraba los armarios abiertos y la ropa desperdigada, mordida y babeada y que ya no podía más el pobre hombre. Tras identificarnos con nuestros carnés, decidimos investigar tan extraños acontecimientos y, tras una tirada de sigilo que Tomayá falló, entendiendo que el monstruo nos ha oído y se ha escondido, comenzamos subiendo al dormitorio, donde efectivamente encontramos el armario abierto de par en par y la ropa tirada por el suelo. El miedo de la casa sube un punto, pero creo que el miedo del detective Tomayá sube bastante más. Haciendo tiempo para que nuestro pnj colaborador prepare la siguiente pista de la cocina, pasamos a otra habitación donde encontramos lo mismo. Entonces, el señor Verdes Prados nos llama asustado y vemos que todas las puertas de todos los armarios de la cocina están abiertos. +2 al miedo de la casa y un buen susto para Tomayá, que ya anda más cauto por detrás de mí. Tras eso entramos en el baño y gracias a una afortunada tirada, comprueba que las toallas y los jabones han desaparecido. Encontramos una nueva pista en la siguiente habitación, esta vez es un duende del polvo que hice inspirándome en los Susuwatari de El Viaje de Chihiro, quien nos cuenta que por las noches oye ruidos de pisadas muy fuertes. En el salón, Tomayá encontró el nido del monstruo en el armario de los cd's, donde estaban las toallas y los jabones, y detrás de un sofá la huella del monstruo que, gracias a ella, lo identificamos en el Libro de los Monstruos de la Oscuridad: ¡ya sabíamos que se trataba del Monstruo de Detrás de las Puertas! Juntos ideamos la forma de atraerlo hasta nosotros dejándole un rastro de gusanitos en el suelo. Superando la tirada, logramos atrapar al monstruo y lo metimos en el tarro diciendo las palabras mágicas, tras lo cual entregué a mi pequeño detective las estrellas conseguidas y la medalla al valor, pues aunque aún estaba asustado, había logrado llegar al final del juego y mostró orgulloso el tarro Atrapamonstruos a su padre.

Como se puede observar, simplifiqué la aventura al máximo, no solo por la edad del niño, sino porque además jugaba con él sólo. Me di cuenta de que podría haber elegido un monstruo con menos miedo que superar, cosa que tendré en cuenta para la próxima partida aunque como vi que el pequeño Tomayá se asustaba de verdad, resolví atrapar al monstruo a la primera aún sin superar la tirada correspondiente.

Mis conclusiones son que aunque he mirado por encima otros juegos como Príncipe Valiente o Rol para Peques de Jorge Luis Vedovelli, opté por PDM porque es el que me pareció más adaptable a niños más pequeños y que además no aguantan un rato delante de una mesa con una hoja de personaje, y también porque necesitaba un juego para un solo niño, pues tenemos pocas oportunidades, al menos por ahora, de hacer partidas con más chavales, y PDM me daba esa opción al poder ser el narrador y a la vez hacer el papel del Detective Veterano.

En mi caso, el peque se metió en el papel de lleno, tanto, que tenía miedo de verdad a pesar de que yo lo tranquilizaba; incluso me llegué a plantear que igual iba a tener miedo a partir de entonces, pero se le pasó en cuanto terminamos, entendió que era un juego y ya me ha pedido repetir.

El juego de Pequeños Detectives de Monstruos lo recomiendo al 100%. Creo que es un juego que se adapta a la edad de los pequeños jugadores y a su número, habiéndose jugado incluso con clases enteras. Por buscarle alguna pega, diría que he echado en falta pegatinas de las estrellas, que pensaba que venían incluidas, y eso a los niños les mola muchísimo más que colorearlas, aunque es algo que ya he solventado.

Os dejo una foto del atrezzo que me he agenciado y que muy probablemente aumentaré para las próximas partidas.

¡Hasta pronto jugones!