Hola a todas y a todos,
Puede que Huérfanos de la devoción (o «Fanos de la Devo», para los amigos del canal de Telegram de la editorial, jeje) no sea una partida para todo el mundo. Eso es algo que queda meridianamente claro desde su concepción, pues una aventura de rol basada en un relato de ciencia ficción metafísica escrito por Ted Chiang, suena tremendamente intelectual, lo suficiente como para alejar a muchos potenciales roleros que solo buscan unas horas de abstracción y relax en esta afición que tanto amamos. Creo que Ignacio, el autor de la aventura, es plenamente consciente de la profunda «anticomercialidad» de algunas de sus propuestas, pero, si bien ese estilo alternativo ni siquiera suele ser de mi completa preferencia, he de confesar que me he encontrado pensando en muchas de sus partidas con más frecuencia que en otras que, por gustos personales, deberían atraerme más. De hecho, el poderoso efecto que tuvo en mí la intensa sesión que jugamos en Jerez, en aquel ya lejano mayo de 2024, me impulsó a hacer algo que no había hecho nunca: decidirme a dirigirla apenas unos días después a un grupo de amigos roleros, con bastante éxito (o así lo recuerdo, al menos). A todos los jugadores les pareció una gran partida, y a uno incluso la mejor sesión que habíamos jugado en mucho tiempo, algo que me sorprendió y agradó a partes iguales porque, aunque yo no fuese el autor, me hizo feliz poder transmitir las poderosas sensaciones que el escenario había despertado en mí mismo.
No puedo dejar de recordar que está activa la preventa de la pantalla de Ysystem3, que viene acompañada de Pergaminos de Midgard II. Este es el volumen que trae Huérfanos de la devoción (junto a otra joya, esta de Adrián Jiménez «Squirrel»: Nébula). Y es por esta proximidad que me encuentro ahora regresando a la partida, así que me he decidido a escribir este pequeño artículo para recomendar con todas mis fuerzas que os asoméis a esta pequeña obra de arte que a algunos nos dejó mirando al techo, en la oscuridad de la noche, pensando en sus escenas muchas horas después de jugarla. Permitid que vuestros jugadores se acerquen a una experiencia rolera que, sin apartarse de su objetivo de entretener y ser una actividad lúdica, acaba siendo «algo más». Disfrutad contemplando cómo una sesión de rol puede aportarles cierto poso posterior y, quizás también, se encontrarán a sí mismos dándole vueltas a las preguntas filosóficas y espirituales que plantea Ignacio en Huérfanos de la devoción.
Impulsado por el hype que me provoca cada nueva publicación de la gente de Walhalla Ediciones me he decidido a retomar el escenario, para dirigirlo una vez más este próximo fin de semana a un estupendo grupo de jugadores, algunos veteranos y otros novatos en Ysystem. El aspecto superior que se le ha dado a la maquetación de la partida redondea la sensación de estar ante una obra especial, con imágenes evocadoras de un presente alternativo en el que la salvación (o la condenación) son algo tangible, algo que acompaña a los PJ en sus decisiones diarias y les hace cuestionarse los mismos pilares de quienes son. Todo ello acompañado de unas fichas preciosas, en unos tonos azules que, en mi cabeza, eran los que acompañaban el texto plano y en bruto que Ignacio tuvo a bien compartir conmigo hace ya casi dos años.
No comentaré mucho de la trama, aparte de por no caer en los tan temibles spoilers, por el hecho de que ya hay un buen resumen en este mismo blog de algunas de las sesiones que dirigió Ignacio. Simplemente diré que es de ley que todo aquel que haya llegado hasta aquí, se anime a leerla y dirigirla. Será una sesión muy distinta a tu típica partida de rol, quizá mejor, quizá peor, pero si de algo estoy seguro es de que no dejará indiferente a nadie en la mesa. Unas horas con pocas tiradas (para lo que va perfecto el Ysystem Lite), con una banda sonora que ayuda a una mayor inmersión en su trama y, sobre todo, con unas escenas que dejan de lado artificios o decoraciones efectistas, tan chulas y maravillosas en otras partidas como innecesarias en esta. Huérfanos de la devoción no es una montaña rusa de sustos, sorpresas, PNJ molones o decenas de ayudas de juego. No. Huérfanos de la devoción da la palabra a los jugadores y pone el peso de la trama sobre sus hombros. Debates, discusiones, reflexiones morales sobre lo divino y lo humano... Una vez más, quizá no sea una partida para todos los gustos, pero poder disfrutar de obras así de profundas me hace sentir orgulloso de la gran familia de creadores roleros que hay en este país.
Ojalá reciba el éxito que merece. Disfrutadla.








