lunes, 1 de abril de 2019

Crónica de la jornada CthulhuQuest 2019 (por Miguel Ángel Madero)

Os voy a contar mi crónica personal de las jornadas CthulhuQuest 2019, que tuvieron lugar el pasado 23 de marzo en Málaga. Comencemos por el principio. 

Este año he cumplido un sueño: dirigir rol en las Hispania Wargames, cuyas partidas iban a ser coordinadas por mis compañeros de MálagaQuest (MQ). Pude llevar una partida de La llamada de Cthulhu que se llenó en seguida y la experiencia fue muy buena, con los jugadores contentos y yo menos oxidado de lo que esperaba. 

Cuando surgió el proyecto de realizar un evento lúdico basado en la obra de Lovercraft organizado por MálagaQuest no me lo pensé y me apunté para aportar alguna partida. Mis compañeros Pablo Vulzen, Manu Cervantes y otros miembros de MQ estaban haciendo un trabajo titánico para llevar adelante todo lo que un evento de esta magnitud conlleva. 

Y, sin duda, la cosa prometía. No había más que ver el extraordinario cartel que la ilustradora María Isabel Calderón hizo para las jornadas:


Me decanté por ofrecer una partida para todos los públicos: La tentacular casa roja, una versión de La casa roja de Códice Grupo Creativo (¡un saludo para ellos desde aquí, que me dieron libertad para hacer todas las modificaciones oportunas!). Apuesto firmemente por ofrecer partidas para los más jóvenes en las jornadas donde haya rol, pues si tanto ellos como sus familias ven que son bienvenidos y que se piensa en ellos, repetirán en eventos venideros y comenzarán desde muy jóvenes a amar esta sana afición.


En segundo lugar ofrecí una partida de La llamada de Cthulhu, la misma que tan bien había funcionado en las Hispania Wargames: El misterio de Black Knob, que en realidad se llama El loco y pertenece al histórico suplemento El Manicomio. Asimismo pensé en ofrecerla a las 12:00 horas para que aquellas personas que llegaran un poco más tarde al evento tuvieran al menos una partida disponible.
 

Así pues, llegó el fin de semana del 23 de marzo. Lo primero que debo decir es que el viernes noche a eso de las 20:00 nos presentamos en el local de Bailén Miraflores para dejarlo todo listo. Por asuntos familiares, me suele costar mucho encontrar un hueco para arrimar el hombro en muchos temas de la asociación (a los que estaré eternamente agradecido por su apoyo y paciencia) pero en aquella ocasión pude escaparme y ser útil. Y como estábamos bastantes allí, y trabajamos muy bien en equipo, en un par de horas estaba todo listo. Yo llevaba un resfriado de aúpa, pero al ver a todos trabajando codo con codo para preparar las salas y las mesas, se me pasaron los males.

Amanece el 23 de marzo y me encamino al recinto... Y flipo sorprendido con el atrezzo que el Club Averno nos ha instalado en la entrada. De nuevo, me siento muy agradecido por cada persona que aporta su granito de arena para hacer mejor y más atractivo este evento.


En media hora todas las partidas estaban llenas, y empezaron a las 10:30 aproximadamente. Poco a poco fue llegando también un goteo de gente para los juegos de mesa, que según me contaron se llenó hasta un tercio de la sala. Mi partida de la La tentacular casa roja tuvo seis adolescentes muy entregados que se lo pasaron muy bien y que sobrevivieron a la aventura (aunque no resolvieron el misterio final).
 

Al terminar a las 12, me acerqué para ver si había jugadores interesados en mi partida El misterio de Black Knob y resulta que sí, que también estaba completa. Así que al lío, me lo pasé muy bien y los jugadores se metieron mucho en la trama: me encantó conocerlos, y además, en mi mesa estaba Fausto, que ofrecía una partida muy chula de El rastro de Cthulhu en el turno de tarde. Luego me enteré de que ganó el tercer premio del concurso de invocaciones ¡Bravo por él!


A mi lado, mi querido amigo Manuel “Eru” estaba dirigiendo Deus Vult, una aventura propia para la ambientación templaria de Ratas en las paredes. En su mesa había dos antiguos alumnos míos y mi compañero Miguel, profesor de Historia. Me dijeron que lo habían pasado de maravilla, lo cual me alegró sobremanera ya que les había insistido mucho en que acudieran a estas jornadas. 

A las 14:30 terminamos exitosamente, los investigadores resolvieron el misterio sin derramar sangre (bueno, la suya un poco), y mi voz aguantó hasta el final. Me sorprendió muy gratamente que los adolescentes que jugaron conmigo se quedaron y pidieron más rol, así que nuestro querido amigo y colaborador “Buda” les hizo una partida pirata que los tuvo ensimismados. Olé por esos jóvenes. 

Por la tarde ya no pude ir, pero los nervios me podían y miraba el móvil cada quince minutos para ver cómo estaban yendo las jornadas y las impresiones de mis compañeros de MálagaQuest. ¡Qué alegría leer todas las noticias! 
  • Todas las partidas de rol llenas (de hecho hubo cola a la hora de la inscripción). 
  • La zona juegos de mesa mucho más animada; a partir de las 18:00 empezó a venir gente a jugar y se llenaron 12 mesas.

 
Por la noche, pude escaparme (una vez dormidos mis críos) a recoger, y así pude hablar con todos los implicados “in situ”. Calculé mal el tiempo, y cuando llegué a eso de las 22:00 ya estaba casi todo limpio. Para otras jornadas me tengo que enterar mejor, mea culpa. Me contaron que el concurso de invocaciones había estado muy bien y que se llenaron todas las sillas para espectadores. De nuevo me transmitieron las buenas sensaciones tanto en la zona de rol con ese lleno absoluto como en la zona de juegos de mesa, que finalmente también estuvo bastante concurrida.


Creo que ha sido una jornada memorable, que ha requerido un gran esfuerzo por parte de los coordinadores y colaboradores y que ha merecido la pena sobremanera: nos hace muy felices todo el feedback recibido tan positivo e ilusionante. Y es magnífico y reconfortante que hubiera gente que vino por la mañana y repitió por la tarde. 

Además, a nivel personal estoy muy agradecido a todos los que estuvieron toda o casi toda la jornada completa arrimando el hombro: Obi, Adán, Juan, Pablo, Manu, Maribel, Victor, Adrián, Andrés y bastantes más en los que no caigo ahora. A ellos se debe que exista la Jornada CthulhuQuest. 

Sin más, acabo y os invito a todos a venir en otoño a las jornadas Iberorol 2019, donde esperamos que rueden muchos dados al calor de los juegos ibéricos ;)

NOTA: Para ampliar información, por favor, pinchad en el siguiente link. Ahí tenéis muchas más fotos, entre otras cosas. ¡Gracias!

domingo, 31 de marzo de 2019

Pack de Personajes Jubilados para IMSERSO to the limit

¡Muy buenas!

Hoy Edu y yo os traemos algo muy especial: un pack de Personajes Jubilados para que podáis empezar a jugar a IMSERSO to the limit sin más esperas de las necesarias. Como los buenos abueletes, ¡que se cuelan en las colas que da gusto!

Incluye los PJ que hemos utilizado en La Tapadera para testear dos de las aventuras que vienen en el manual, así que os vendrán de perlas para jugar esas (u otras) peripecias. En los nombres de archivo se especifica el arquetipo al que corresponden y la aventura en la que formaron parte.

Son 13 en total (12+1, que diría Liborio), aunque aprovechamos para hacer un llamamiento a la juventud: enviadnos vuestros Personajes Jubilados y los pondremos en este blog y en la web de Rolecat, junto con un agradecimiento tipo "el señor te lo pague" :P

Aquí los tenéis. Esperamos que los disfrutéis. ¡Un saludo y que el rol no pare!

Para muestra un botón

jueves, 28 de marzo de 2019

Crónica-rolato de El ojo perdido de Ódinn, campaña de Ricard Ibáñez para Walhalla (Skjaldborg). PARTES 3 y 4

ATENCIÓN: Puedes leer la primera parte de este rolato pinchando aquí, y la segunda aquí.



El ojo perdido de Ódinn
Partes tercera y cuarta



¡Por las barbas de Ódinn, por qué caminos más duros nos hace viajar el Viejo Tuerto! No contento con obligarnos a huir de una villa de palurdos con cerebro de higo fermentado por insulsas verduras hervidas y apestoso vino aguado, ahora nos pone pie a tierra durante más de una jornada para rodar nuestro dreki sobre troncos porque el río es demasiado impracticable para continuar navegando en ese tramo. ¡Y el necio skáld... ! Podría habernos avisado con más tiempo si conocía este impedimento. Bardos y sus historias estúpidas... Pero bueno, al menos continuamos nuestro camino hacia el sur en buena compañía y vivos, que es lo importante.

Cuando llegamos a un tramo determinado de nuestra ruta, de pronto nos dimos cuenta de que al final de un recodo teníamos compañía: un grupo de alfeñiques escuchimizados nos miraban desde el bosque con curiosidad, acompañados de... vaya... parecía un hombre del norte... ¡qué curioso! ¿Desde cuándo nuestros compatriotas se dignan a vivir con gente tan poco agraciada? Pero la sorpresa no solo era esa, sino que esta gente, al parecer, se ganaba la vida precisamente porteando barcos por la ruta que nosotros seguíamos, ya que era tarea habitual, y por un módico precio harían descansar nuestros brazos. Por si fuese poco, el grandullón, que tenía un extraño pelaje de animal pegado a la espalda y decía llamarse Snorri "Espalda Peluda", era su líder (más tarde nos enteramos que había sido porque el anterior se cayó siete veces sobre la cabeza de su martillo, pero no soy quién para juzgar los accidentes sufridos por un renacuajo porteador, ¡¡¡jajajaja!!!).

Cuando Snorri nos hizo su oferta, nos planteamos que, si nos engañaban a mitad de camino, tendríamos que tener un plan de contingencia para que no tratasen de regatear de forma ventajista para llevarnos hasta el final de nuestra ruta, y una de nuestras opciones pasaba por raptar a las mujeres e hijos de esos perros flacos para evitar tonterías como esa, aunque bueno, al final no concretamos nada; ya se vería cómo lo haríamos. Mientras tanto nos guiaban hasta su aldea para descansar, y allí Snorri nos contó el motivo por el que se encontraba entre estas extrañas gentes. Y era que, en uno de los viajes de con sus compañeros de tripulación, un día, cuando iba a evacuar aguas menores, le atacó un oso y lo dejó por muerto. Al ver sus compañeros que no regresaba, se marcharon sin preguntar, aunque los pequeñuelos sí que lo encontraron, aún vivo y en mal estado, y curaron sus heridas y cosieron pieles de lobo a su espalda para protegerlas hasta que se curasen... y en fin, hasta hoy esas pieles son orgulloso testimonio de su supervivencia, además del hecho de haber tomado esposa y tenido un hijo en la comunidad, de la que también es jefe "por derecho". Desde luego, este tipo es, cuanto menos, curioso. Seguro que en una casa comunal tiene que ser de lo más interesante con un par de cervezas en el buche.

Al llegar a su escuchimizada aldea, Snorri nos propuso un negocio para cobrar los servicios de porte, y fue entonces cuando empezamos a sospechar. Sin embargo, la propuesta fue de lo más... cómo decirlo... extraña. Al parecer, la aldea estaba siendo asediada por trols... sí sí... trols... Mis ojos se abrieron como castañas maduras al escuchar esas palabras, y mis manos se frotaron nerviosas por ver a tales criaturas. Nunca había sido testigo de la aparición de uno de esos seres, salvo de la boca de más de un skáld borrachuzo y mentiroso. Pero ahora iba a verlos por mí mismo. Al parecer, esos trols se llevaban a niños y ancianos hacia los bosques que rodeaban a la aldea, y estaban convirtiéndose en una plaga. Cuando le preguntamos por ellos, se rió con ganas y nos llevó hasta una jaula en la que tenían apresadas a tres hembras: tres criaturas contrahechas, de extremidades deformadas, bajitas y de movimientos animales, que gruñían y bufaban ante nuestra presencia. Su aspecto era horrendo, y bien le valía el nombre de "trol", porque, en efecto, eran lo más parecido a un trol que podía sacarse de las historias de los bardos. Yo empecé a sonreír claramente, pero Astrid fue más atrevida al preguntar que por qué tenían a las tres hembras atrapadas en vez de matarlas, y entonces Snorri, orgulloso, nos contó que los hombres de la aldea disponían de ellas "cuando el hambre de mujer apretaba". Al ser conscientes de lo que nos estaba contando, nuestra sorpresa pasó a una expresión de repulsión absoluta, con una mezcla de miradas de asombro ante la locura de aquel pueblo de desviados deformes y malsanos. Ojalá algún día Thór los limpie de la faz de la tierra por sus pensamientos y sus costumbres... porque a mí se me revolvieron las tripas. Snorri, sin atender a nuestros sentimientos al respecto de tal situación, ante la que Astrid expresó vehementemente su deseo de matar a las desgraciadas criaturas en un sacrificio a los dioses en lugar de mantenerlas esclavizadas para sofocar los deseos fervorosos de los hombres de la aldea, nos preguntó si aceptábamos el trato de diezmar a los trols a cambio de un porte con precio más que justo. Nuestra tripulación, deseando salir de aquel lugar dejado de la mano de los dioses, dudó poco en aceptar, y nos pusimos en marcha. La guerra contra los trols estaba servida.

Junto con Snorri y algunos guerreros de la aldea, nos adentramos en los densos y silenciosos bosques. Poco a poco, mientras marchábamos por la espesura, fuimos viendo signos de presencia de los trols por doquier: marcas en los árboles, olores repugnantes, pisadas e incluso pequeñas construcciones de piedra, de no más de una pierna de altas, como signos de que aquel era su territorio. Y, en un momento en que estábamos desprevenidos, sin percatarnos (¡nunca aprenderemos, por Ódinn!)... NOS CAYÓ ENCIMA UNA HORDA DE ESAS INFAMES Y REPULSIVAS CRIATURAS. La batalla que se nos planteó fue tan cruda que muchos de nosotros salimos mal parados (no yo, por suerte para mis compañeros, porque de seguro tendría que recolocar varios huesos y suturar muchos cortes después de aquello). Tanta fue la crudeza del choque que, de los guerreros del poblado que no sucumbieron a su fiereza, los demás huyeron despavoridos, dejándonos solo con Snorri para contener el avance. A pesar de todo, y sin habernos apuntado una victoria (aunque Hálldor dio buena cuenta de muchos monstruos, haciendo que cada golpe de su hacha dejase atrás un cadáver), las criaturas retrocedieron al ver tal frente defensivo en nuestra actitud, y su duda nos permitió retroceder, llevándonos a nuestros heridos y esperando volver a la aldea para lamer nuestras heridas. Sin embargo, otra estúpida sorpresa nos aguardaba al llegar allí, y es que, en represalia por a saber qué estupidez de Snorri, la gente se estaba marchando, huyendo de los trols y de su azote al mismo tiempo, y en su huida habían matado sin piedad a la mujer y el hijo de Snorri. Astrid, iracunda por lo sucedido y mientras curábamos nuestras heridas, nos alentó a ejecutar a varios de los guerreros fugados por su crimen y a esclavizar al resto para venderlos al mejor postor, porque aquella muestra de traición había sido de lo más vil y ruin que nuestro orgullo vikingo podía tolerar.

Así, pasadas unas semanas en las que tuve que ocuparme de nuestros compañeros hasta verlos recuperados, continuamos nuestro viaje por tierra hasta poder llegar de nuevo al agua y continuar el camino hasta dos meses más tarde, en que llegamos a un punto del río donde nos vimos obligados a sortear una cadena de rápidos, para los cuales, graciosamente, los compañeros se plantearon (acertadamente, por supuesto) ponerme al mando del timón para superarlos. Y, en efecto, con bravo espíritu y sin temor al desafío, aunque nuestro barco quedó un poco maltrecho, pasamos uno a uno los más peligrosos de los obstáculos que el río nos ponía en el camino, mientras una risa de desprecio ante la fuerza de la naturaleza brotaba de mi garganta (huelga decir que más de uno de mis comprañeros empezaba a mirarme como si estuviera loco, porque aquello era, en efecto, una locura... y yo estaba dispuesto a capearla sin temor).

Por fin, en un recorrido más tranquilo del río, detuvimos el barco para intentar repararlo en una orilla, cuando una veintena de jinetes desde lo alto de una loma pelada se asomó y empezó a lanzarnos flechas desde una distancia imposible con sus arcos. Aquellos tipos de piel oscura y ojos rasgados, pequeños y canijos, sin embargo, eran capaces de alcanzarnos desde tan lejos sin dificultad, por lo que el godi se empeñó en decir que eran elfos oscuros de arcos mágicos, que no deseaban nuestra presencia en sus dominios. Por su parte, el navegante, haciendo caso omiso a las tonterías del sacerdote, nos explicó, mientras huíamos de ellos y volvíamos a el barco al agua (porque nuestra posición táctica nos obligaba a ello, a pesar de que yo deseaba abrirles el cráneo a hachazos), que se trataba de una tribu autóctona de hombres llamados "pechenegos", que a menudo eran contratados como mercenarios para atacar a los vikingos que recorrían el río y exterminarlos... ¡Qué simpáticos estos jinetes... y más aún los que los contrataban... cuando me encuentre a alguno de ellos, le voy a taladrar el pecho A PUÑALADAS!

Sin esperar mucho más para poder continuar el camino hasta un asentamiento, decidimos que, antes de nada, debíamos detenernos en algún lugar del río para reparar el barco, no tuviésemos que enfrentarnos a más dificultades sin siquiera un cascarón en el que flotar. Así, tras dos semanas de supervivencia, recolección de madera, cacería e inclemencias del tiempo, realizamos las oportunas chapuzas y continuamos navegando hasta la villa de Kyiv, conocida como "Propiedad de Ky", o vulgarmente "el Astillero", la cual, al parecer, fue fundada por un hombre llamado precisamente... "Ky". En aquel lugar de aspecto bastante cosmopolita, en el que había hombres de diversos lugares de todo Midgard, mientras decidíamos no perder el tiempo y aprovisionarnos para seguir nuestro camino (además de tomar algo de beber y comer con Snorri), vi a lo lejos una elegante y enjoyada estatua de Peplum, y entonces mi cabeza empezó a fraguar ideas sobre cómo llevarme su cabeza de plata maciza engarzada con bigotes de oro... Al mismo tiempo, mis compañeros se cruzaban con una mujer que intentaba pasar desapercibida, con ropajes exquisitos, huyendo de un par de tipos, la cual se desviaba hacia una calle más estrecha. Astrid, sin pensárselo dos veces y provocando que el resto la siguiésemos, fue detrás del trío, hasta que encontramos a uno de los dos tipos sujetando y abofeteando a la bella muchacha mientras el otro vigilaba. Cuando les ordenamos deponer su actitud, y se negaron, no tuvimos más remedio que "convencerlos" por las malas... con el filo de nuestras hachas y espadas... hasta que, convencidos ya, sangraban entre estertores de muerte en el suelo, con lo que aproveché para llevarme sus espadas y su dinero, compartiéndolo con mis allegados.

La muchacha decía llamarse "Elizbetha", y esos tipos "trataban de matarla". Cuando la sonsacamos debidamente, limpiando las armas y marchándonos de allí, nos contó que, en realidad, era la hija de un comerciante de la ciudad llamado "Jaroslav", el cual, hace unas semanas, en disputa con un comerciante rival llamado "Rubiker", lo mató en plena calle en el calor de una discusión. Cuando la familia de Rubiker llevó a las autoridades el caso, estas indicaron que no se iban a entrometer si, de la misma forma, alguien de los Rubiker lo mataba en plena calle, así que desde lo sucedido Jaroslav se encuentra encerrado en su casa, y es ella quien realiza todas las cuestiones familiares y de negocios fuera de la misma. Mientras los Rubiker contrataban matones para vigilar la ciudad por si Jaroslav salía, este, cansado de la situación, mandó a su hija a buscar viajantes y navegantes que estuvieran de paso para poder contratar sus servicios y sacar a su familia de la ciudad y establecerse libremente en otro lugar, fuera de las leyes de Kyiv. Elizbetha, desesperada y viendo cómo nos habíamos desenvuelto en la situación, nos pidió ayuda y quiso contratarnos, a lo que, al margen de preguntarle por mi parte si estaba soltera y buscaba marido (eh, eh, ¡la prosperidad de la familia es lo primero!), le dijimos que pensaríamos en nuestras opciones mientras la acompañábamos a su casa, escoltándola al ver que había otros cuatro matones en la puerta.

Luego nos marchamos a una posada para barajar las posibilidades. Se nos ocurrió permitir ser contratados como protección de los almacenes de Jaroslav y, aprovechando la situación, sacarlo con discreción de su casa y de la ciudad (mientras Snorri y yo nos poníamos a gusto comiendo y bebiendo a costa del dinero de los difuntos), hasta que, finalmente, decidimos que todas esas sutilezas eran para los hombres afeminados del sur, y que mejor nos encargaríamos del asunto de una forma más directa: acabar con los matones de la puerta y acompañar sin miramientos a la familia hasta nuestro barco, negociando un buen pago. Al fin y al cabo... no seríamos vikingos si no hiciésemos las cosas por derecho... ¿verdad? ¡¡SKÖL!!


CONTINUARÁ...








sábado, 23 de marzo de 2019

Cuarta sesión de la campaña de Cultos Innombrables: consecuencias y mejoras

¡Muy buenas!

Ayer viernes echamos una "partidita" de cuatro horas (bastante más corta que las habituales). En cuanto a la historia de la campaña, habíamos terminado una aventura (Tu dolor es su ofrenda) de un modo un pelín abrupto, por lo que, antes de continuar con una de las dos aventuras que llevaba leídas, vi necesario hacer una pequeña escena de transición. Que, como viene siendo habitual en nuestro grupo, donde realmente prima el roleo, se alargó a unas tres horas y media de duración! :P

Al final pudimos introducir el principio de la siguiente aventura, cuyo nombre no revelaré aún, pero esta sesión tuvo un sabor especial, por lo siguiente:
  • Los PJ han experimentado un verdadero vuelco en sus vidas habituales, fruto de sus actividades cultistas.
  • Ha quedado patente que las acciones tienen consecuencias, y que sus fantasmas les van a perseguir... literalmente.
  • Los jugadores han realizado cambios y mejoras en sus PJ. Desde luego, tras cuatro sesiones, creo que ha sido muy conveniente y satisfactorio poder personalizar un poco a los PJ
La sesión tuvo, por lo tanto, un aire de capítulo "mid-season" de una serie de TV: algo que no tenía en absoluto planeado, pero que, a mi entender, funcionó muy bien. Es importante que se cierren líneas argumentales, otras queden abiertas, algunos asuntos queden completamente explicados pero otros sean aún un misterio, y sobre todo, que haya contraste: altibajos en el ritmo y en la intensidad. Gestionar esto puede ser complicado cuando se intentan engarzar diversas aventuras inconexas en una campaña, pero si la cosa sale medianamente bien, es muy gratificante.

Así que ya puede decirse que estos cultistas están listos para investigar esta nueva pista que acaba de llamar a su nueva puerta...

Abajo tenéis algunas fotos de los maravillosos Jesús Duréndez y Eduardo Herrera (¡auténticos artistas!)

¡Un saludo y que el rol no pare!

Les encantan sus PJ

Inmersión rolera total con ayuda del teléfono

Phil siempre atento, siempre disfrutando

Conversaciones trascendentales entre Patri (que borda a Glenda) y su amigo Curtis

¡Toma Signo Rojo de Shudde M'ell en tol pescuezo!

Sean, magistralmente interpretada por Jesús

Phil lleva la cuenta del progreso del Culto en las ayudas publicadas aquí

El PJ de Phil es realmente acojonante, y está "mu bien llevao"

Edu se mantiene a menudo en segundo plano, pero se ve que lo disfruta

Cultos es el juego que más disfruto dirigiendo

Con esta gente solo tengo que reclinarme y esperar a ver qué se les ocurre

Chucherías innombrables (mención especial al "pan vikingo" que hace Phil). Más info aquí

Edu (Michelle) ya ha tenido bastante por hoy

La encarnación del estirado de Simon por parte de Rodrigo es estupenda

Me encantan las ilustraciones de las fichas

jueves, 21 de marzo de 2019

Primera partida de The Warren

Muy buenas, adorables gazapillos,

Como comentábamos ayer, por fin hemos podido estrenar The Warren en La Tapadera. El material propio llevaba traducido y remaquetado dos años, pero como siempre tenemos tantas cosas a las que jugar, pues eso, que hasta ayer no llegó su momento. La verdad es que yo lo esperaba con muchas ganas y no me defraudó en absoluto.

Lo primero que hicimos fue crear la madriguera, una especie de movimiento de inicio de sesión que, en el caso de The Warren, es mucho más rápido y sencillo que en la mayoría de los PbtA. Creo que nos quedó una madriguera muy chula, gobernada por la abuela Dalia y con un entorno apacible y hermoso pero lleno de peligros, como muy pronto se demostró.

La partida en sí fue PbtA puro: Jorge la fue improvisando (bueno, todos lo hicimos) a partir de los resultados de las tiradas de los movimientos. Como siempre, los éxitos parciales (7-9) empujaron especialmente la acción generando escenas muy potentes y a veces trágicas (Patri perdió dos personajes en menos de dos horas). En general, las sensaciones de juego son realmente conejiles, y te pasas la partida agobiado ante los peligros y amenazas que se ciernen constantemente sobre ti. Un juegazo.

La semana que viene seguiremos con The Warren porque lo hemos dejado en un cliffhanger con mayúsculas, buscando una nueva madriguera tras abandonar la propia, a merced de cierto gruñido desconocido que acabamos de escuchar y con una siniestra aparición que promete sumir a nuestro cunicular grupo en una especie de guerra civil.

 Sin más, os dejo con las fotos de rigor.

¡Nos leemos!

Conejos y PbtA... ¿qué puede salir mal?

Ficha de personaje (anverso, con los movimientos básicos)

Detalle de Vendaval, el conejo de Jesús (con perdón)

Gruñidito - gruñidito - zapateo

Creando la madriguera bajo la atenta mirada del conejo verde

Jorge utilizó el trailer de la serie de Netflix para introducir la partida... ¡Momentazo!

Patri con uno de los dos personajes que se cepilló en la sesión de ayer (este era Caléndula)

El conejo verde es un pelín inquietante... ¿eh?

Como es inevitable, durante la partida hubo algunas risas, aunque el NdC resultó perfecto en mi opinión

Pataleo - pataleo - gruñidito