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martes, 20 de febrero de 2024

Nuevo arquetipo para IMSERSO to the limit: el turista de autobús (por Isabel Rísquez)

¡Muy buenas, juventud!

Hoy, entrada-flash en The Tapadera Vineyard para ofreceros un nuevo arquetipo de PJ que nos ha pasado Isabel Rísquez, una buena amiga de esta casa y también una de las autoras que más se ha volcado en IMSERSO to the limit en los últimos años. Se trata del arquetipo de «Turista de autobús», ese jubilado para el que el transporte colectivo es su auténtico hogar, que tiene el trasero perfectamente acoplado al sillón del bus y que se conoce absolutamente todas las rutas y áreas de servicio de España. ¡Ay, el Sandokán de los viajes! ¡El Phileas Fogg de Alsa! ¡El Marco Polo de Socibus!

Vamos con él:

 

TURISTA DE AUTOBÚS

CACUMEN +4
GRACEJO +6
ROBUSTEZ 0
PRESTEZA +2

Talento: Uno con el bus. El buen turista de autobús no solo se conoce todas las paradas, líneas y conductores al dedillo, sino que posee avanzados conocimientos en ergonomía, mobiliario industrial y mecánica. Gracias a esto, disfruta de un bonificador de +3 en cualquier tirada que tenga que ver remotamente con un medio de transporte, y será de +5 cuando tenga que ver específicamente con un autobús.

¡Menudo máquina! ¿eh?

¡Hasta la próxima!

 


 

lunes, 17 de abril de 2023

El reino de la música: aventura de YsystemKids para la materia de Música en 2º de Primaria (por Isabel Rísquez)

Muy buenas, pequeñajas y pequeñajos,

Hoy os traemos una cosita que nos hace mucha ilusión, porque cuando el rol se lleva a las aulas siempre hay mucho que celebrar 😆 Se trata de El reino de la música, una aventura de YsystemKids para 2º de Primaria, en concreto para la materia de Música. Su autora, Isabel Rísquez, más popular en redes como «Leira Tusky», es una vieja conocida de este blog (como podéis comprobar aquí o aquí), así como una gran conocedora del sistema genérico de Walhalla Ediciones y también de IMSERSO to the limit, una de cuyas aventuras está colgada en la web oficial de la editorial. Además, Isabel es una buena amiga y una estupenda maestra, de esas que siempre está pensando en cómo darle una nueva vuelta de tuerca a su praxis 💜
 
En fin, que no nos enrollamos más.
Descárgate la aventura pinchando aquí.
¡Esperamos que os guste!
 
¡Nos leemos!
 


lunes, 12 de septiembre de 2022

Evaluar en educación musical desde los juegos de rol (por Isabel Rísquez)

Muy buenas, profes roleros, gamificadores y demás patulea académico-alternativa,

Siempre me gustó la música, aunque cuando era pequeña era difícil reconocer las canciones que cantaba, pues tenía «un oído frente al otro», como se suele decir. Por fortuna, con los años y a base de cabezonería he mejorado mucho, hasta tal punto de que hoy soy maestra de música en educación primaria 😊

Recuerdo perfectamente la prueba de acceso al conservatorio, con solo ocho años, y cómo la superé por los pelos. De hecho, a los dos años lo dejé, ¡no era lo mío! Mucho después de aquello, en mi clase de la facultad, yo era «la que no tenía estudios musicales avanzados», la que «bailaba con dos pies izquierdos» y la que entonaba «medio tono desafinado», pero lo cierto es que durante los años de carrera descubrí que era capaz de memorizar e imitar tonos de voz, que adoraba cantar en un coro y que era capaz de leer y tocar con una guitarra cualquier partitura. Vamos, que después de la carrera descubrí que no, que no tenía dos pies izquierdos; era tan solo que no me habían explicado bien los pasos de baile.

Siempre me dio vergüenza decir que era diplomada en Educación Musical; digamos que no me veía digna de ello. Y, sin embargo, tras un giro de 180°, este curso pasado he tenido que impartir música en dos escuelas, y ello me ha permitido reconciliarme con mi yo interno. Porque para ser maestra de música en primaria no es necesario tener conservatorio superior: lo que sí hay que tener son ganas de incentivar al alumnado a conocer la música, a conectar con ella, y dejar de considerar la asignatura como la «maría».

En el último colegio en el que estuve, a finales de mayo, me vi en la tesitura de tener que evaluar a unos 220 alumnos (de los cuales aún me estaba aprendiendo los nombres y a qué clase pertenecían), así que decidí que el mejor sistema de evaluación posible consistía en probar Ysystem Kids, el reglamento de rol adaptado a niños y adolescentes que Walhalla Ediciones colgará gratuitamente en su web en un futuro cercano.

¿Cómo lo hice?

Bien, primero creé una narrativa ambientada en un ficticio «Reino de la música». Cada alumno rellenaba su hoja de personaje, con la que tenían que interpretar a alguno de los instrumentos trabajados en clase señalando a qué familia pertenecía. Al tratarse de una escuela bilingüe, la música también se daba en inglés, así que el nombre del instrumento y la familia debían escribirlos en ese idioma. La «foto del personaje» tenía que ser un dibujo aproximado del instrumento, mientras que la «descripción física» debían hacerla en español.

No lo he dicho, pero los alumnos con los que realicé esta evaluación eran de 2º de primaria, un buen número de ellos extranjeros que aún estaban aprendiendo el castellano. Por falta de tiempo y otras consideraciones, no estimé necesario rellenar el 100% de la ficha, ya que, por ejemplo, ellos no iban a pelear durante la aventura, así que esa parte la obvié. Lo que más me interesaba era que asimilaran el vocabulario de inglés que habíamos trabajado y que fueran capaces de describir verdaderamente bien los instrumentos.

La aventura que les hice a continuación era sencilla: un ser maligno había robado la música en todo el reino, suceso ya se había vaticinado siglos atrás. Un sabio había escondido la información necesaria para salvar al reino y los PJ debían encontrar el pergamino donde venían las instrucciones y después seguirlas paso a paso. El pergamino, por supuesto, contenía un acertijo; para descifrarlo, mis pequeños alumnos tenían que saberse las notas. Una vez resuelto el acertijo, debían crear un ritmo e interpretarlo con percusión corporal. Disponían de varios intentos, y una vez lo completaban, todos los habitantes del reino por fin lograban recuperar su melodía y su ritmo interior. Como colofón a la aventura, el alcalde montaba una fiesta en honor de los PJ y entre todos realizaban una percusión corporal final, que era de We will rock you 😎

Cada uno de los cinco grupos donde realicé esta evaluación disfrutó enormemente con la actividad, y todos sin excepción rogaron que realizásemos una segunda aventura para seguir descubriendo el Reino de la música y sus posibilidades. Por desgracia, ya no me dio tiempo de seguir explorando el mundo maravilloso que mis pequeños alumnos me habían ayudado a crear, pero os aseguro que los próximos jugadores sí que tendrán esa posibilidad. Esta actividad ya se queda para siempre en mi mochila.

Si os preguntáis si todo fue un camino de rosas, ya os digo que no. Solo conseguir que completaran la ficha de PJ me llevó tres sesiones; a algunos les costaba entender cómo rellenarla, otros no entendían parte del vocabulario interno de la ficha, y hasta los había que no estaban nada motivados de inicio. Aun así, una vez que comenzó la aventura terminaron de entender plenamente el concepto (¡learning by doing!), y en todos los grupos me dijeron aquello de «¡Es como un videojuego, pero lo estamos viviendo nosotros!».

La verdad es que no tuve mucho tiempo para diseñar bien la propuesta de juego, todo fue muy rápido, y más con unas oposiciones a la vuelta de la esquina. Ahora que he tenido tiempo para reflexionar y autoevaluar la actividad, veo una gran cantidad de cosas que mejorar y ampliar. Evaluar mediante el uso de juegos de mesa y de rol no es fácil; para ser honestos, lleva mucho tiempo y esfuerzo. Tuve que bregar bastante para poder ajustar los criterios de evaluación y ser rigurosa. Pero mereció la pena. Algunos alumnos se acercaron al finalizar las clases para decirme que se habían dado cuenta de habían conseguido aprenderse el vocabulario «tan difícil» que habíamos estado trabajando en clase a la vez que se divertían. Si este curso vuelvo a trabajar (¡así lo espero!), tengo muy claro que el Reino de la música será el eje de mi programación docente.

A continuación, os dejo los indicadores básicos de evaluación que tuve en cuenta. ¡Espero que os haya interesado!


miércoles, 31 de octubre de 2018

Comunicación sobre rol en el aula en las Jornadas de Homenaje a Pedro C. Cerrillo (por Isabel Rísquez)


Mi nombre es Isabel Rísquez Navajas, soy maestra y cuento historias. En la madrugada del 21 de julio de 2018, después de batallar durante una tarde entera contra zombies en Rokugan (4ª edición), me escribió César Sánchez Ortiz para decirme que no aceptaba un no por respuesta y que yo (una simple opositora) iba a presentar una comunicación sobre rol en el aula durante las Jornadas en homenaje a nuestro querido maestro Pedro C. Cerrillo Torremocha.

No sabía de dónde salía todo aquello: yo solo pretendía ir al homenaje del maestro para darle un último adiós y, siendo sinceros, tampoco sabía a qué se refería César con "una comunicación"... Hasta que me dio a entender que había visto la foto que esa misma tarde había subido del Bestiario Al-Ándalus (del suplemento añejo de la JOC de Aquelarre). En ese mismo momento, por otra conversación simultánea, estaba mi padre comentándome (también sin contexto ninguno) que no era “alacrán”, sino “alicante”. Comprenderéis que bastante me estaba costando ya seguirle la conversación al primero, como para entender al segundo, pero, por extraño que parezca, ambos me hablaban de la misma foto... solo que a mi padre le comenté que no tengo confianza con Antonio Polo como para decirle que un recopilador de tradiciones orales no está de acuerdo con la transcripción del refrán que aparece en esa portada. Y bueno, la cuestión es que al final me explicaron en qué consistía la tal "comunicación" y qué estructura debía seguir, que no era otra que "la que yo quisiera". Eso no ayuda mucho a una histérica como yo.

Aquí la culpable de todo...

De esta manera, después de varios meses y unos cuantos simulacros, llegó el momento de partir a mi segunda casa, el Centro de Estudios de Promoción de la Literatura Infantil (CEPLI) situado en la Universidad de Cuenca. Llegué el día anterior al comienzo de las Jornadas La palabra y la memoria, y conforme solté las cosas en el hostal situado en la avenida de debajo de la facultad, subí la cuesta que durante 15 días de aquel mágico verano de 2012 subí y bajé, bajé y subí incontables veces para asistir al máster gracias al cual conocí ese maravilloso sitio y unas maravillosas personas.

Así llegué a mi primer destino: LA BIBLIOTECA. Whatsapeé a César para decirle que andaba por allí y después de no saber mirar a mi derecha, acabé preguntando a una de las majísimas bibliotecarias por la propia biblioteca Pedro Cerrillo. Me indicó bien y allí me metí (momentazo facepalm total). Nada más pasar al lado de la placa, sonreí y pensé “ya he vuelto, maestro”, y me volví a convertir en una niña en una tienda de golosinas.




Demasiados libros de cuentos, folklore infantil, narrativa… cogí varios clásicos y me senté a leer. Entendedme, soy opositora, y aunque estaba allí por otros motivos siempre acabas pensando en la oposición y qué mejor sitio para ver los cuentos que puedes incluir en tu programación que el CEPLI. Poco antes de que me echaran, se me había pasado la tarde volando; me ocurrió eso que a veces pasa: sí, ya sabéis, cuando un no sé qué hace que te gires y mires el hueco exacto de la estantería que hay detrás de ti. Tus ojos comienzan a brillar, ¡reconoces ese color! Y vas corriendo y flipas en colores al ver que allí tienen varios ejemplares de la colección roja de Construye tu propia aventura y en fin, ya, que por hoy consideras que has frikeado lo suficiente.

Al día siguiente, como las jornadas no empezaban hasta por la tarde y mi querida Sandra Lambert aún no había llegado, hice lo que cualquiera en su sano juicio habría hecho: me fui a la biblioteca a seguir jugando-leyendo los Construye tu propia aventura. También saqué mi cuaderno del CEPLI (sí, compañeros del máster, aún tengo mis cuadernos... y los sigo usando) y me puse a esbozar nuevas ideas acerca de cómo usar estos primeros juegos de rol en el aula, tanto para infantil (¡!), como para primaria o secundaria. Pero como decía Ende: esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

Por la tarde, tras haber saludado, abrazado y comido con viejas amigas, Sandra y yo nos volvimos por fin a la facultad. ¡Comenzaban las Jornadas! Emotiva inauguración, grandes e interesantes ponencias. Me faltaba rapidez para coger apuntes; la edad. La tarde terminaba con la inauguración de la nueva exposición LIJ Efímera y con un conciertazo de los magníficos Zas! Candil Folk. Sandra me había presentado a otras dos chicas. Una de ellas, Míriam, casualmente era de Priego de Córdoba (mi patria chica). El caso es que al final nos juntamos cuatro histéricas que al día siguiente tenían que hacer una comunicación; ¡menos mal que había gente que entendía mi situación!

Y llegó el día H. Me desperté a las 5 de la mañana cual búho, repasé la charla, cambié cosas, añadí unas y eliminé otras. Revisé la ropa, me intenté dormir otra vez, miré Facebook, Twitter, Whatsapp… Le pregunté a Sandra si estaba revisando su maleta también... vamos, lo típico que hace una antes de dar su primera charla delante de un nutrido grupo de personas mayores de 10 años.

Ya a las 7 de la mañana (me pareció ofensivo para los demás huéspedes hacerlo antes), me preparé y salí a desayunar con Alexandra, otra chica que también daba una comunicación. Llegamos a las 8 a la facultad (nuestra charla era a las 9.30), para descubrir que la cafetería no abría hasta las 8.45. Nos pusimos a buscar una cafetería, tiramos los dados y aunque no nos salió un crítico, tampoco resultó una pifia, y por fin desayunamos y esperamos a que llegaran las otras, Sandra y Míriam. Se habían perdido un poco, pero consiguieron llegar. Alexandra y yo ya estábamos bastante nerviosas y les metimos bulla. Cuando por fin volvimos a la facultad tendríamos que habernos hecho una foto con nuestras caras descompuestas. Había llegado el momento, al menos para Alexandra y para mí, que éramos las primeras de nuestras mesas.

Tras desorientarnos un poco por los pasillos, conseguimos llegar a nuestras respectivas aulas. Yo no me encontraba "nerviosa", pero sí que sentía que de un momento a otro iba a salirme un alien de la barriga y se iba a poner a bailar, como el que le salía a John Hurt en Spaceball.

Aquí la histérica, con César


Empezamos a llegar las comunicadoras, unas bibliotecarias adorables de Albacete, unas maestras y yo. Pero... ¡horror! Con los nervios y la presión personal de hacerlo bien me había dejado el pendrive con el PPT en casa, algo lejos para ir corriendo a por él. Por suerte, se lo había enviado a César (me conozco como si me hubiese parido yo misma), así que, mientras ponía ya el PPT, comenzó a presentarme. ¡Y qué presentación! No esperaba tantas palabras previas a mi charla, así que me puse más nerviosa aún.

Mi cara de "La madre que... "


Me sorprendió ver tanta gente a las 9.30 de la mañana escuchando a una maestra friki hablando sobre Aquelarre, Hitos, literatura infantil de tradición popular y colegio. Porque sí, no os he contado que la propuesta que presenté fueron dos aventuras sacadas de Aquelarre adaptadas al sistema Hitos para jugarlas tanto en primaria como en secundaria. El caso es que sobreviví a la charla y lo hice algo mejor de lo que esperaba. Gracias a Sandra y a las chicas de las bibliotecas de Albacete tenemos un reportaje fotográfico y de vídeo para demostrar que estuve allí y sobreviví 😊😊😊 Pero si me sorprendió ver a gente allí, ya el que cuando fuera a buscar un asiento la gente comenzara a preguntarme cosillas y a pedirme el correo para poder seguir hablando del tema fue el remate del tomate. Superé mis lobos y decidí que en dos años volvería con algo aún más grande, y no, no sería dejarme barba.



El resto del día lo sobrellevé bastante bien, quitando que me escaldé la mano yo sola cuando el poltergeist de la facultad me tiró mi café encima. Seguí hablando un poco sobre rol, ABJ, ludificación y escuela con los maestros que asistieron a la charla. Les sugerí que siguieran este blog, a Óscar Recio Coll y que por supuesto jugaran por su cuenta a rol. A lo que fuera, pero que primero jugaran ellos.

¿Y qué más puedo decir? En mi segunda casa me han vuelto a demostrar que hay esperanza para una educación más abierta y actualizada y que desde las universidades españolas se intenta potenciar la ludificación y el hábito lector. En definitiva: tendré que volver y dar más la chapa en las próximas jornadas.

No os la doy más a vosotros que me vuelvo muy cansina y sensiblera, pero que sepáis que también se habló sobre videojuegos en estas magníficas jornadas. El resto es demasiado emotivo para hablar de ello. Os escribo esto hoy gracias a mi maestro. Pedro nos sigue enseñando que la educación es algo más que escupir conceptos.




Para que veáis que no me lo invento :D