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domingo, 5 de julio de 2026

Quinto (y último) testeo de Talk Station: el penúltimo bolo

¡Muy buenas, hijas e hijos del rock!

Sí, ya sé lo que estaréis pensando: «Pero tronco, ¿no dijiste que la partida pirata de las TdN de Mollina iba a ser el último y definitivo testeo de Talk Station?». Lo dije, lo dije... y lo mantuve durante un par de meses 😅 Pero resulta que, no mucho después de volver de Mollina y ponerme a pasar a limpio las notas del cuarto testeo, se me ocurrieron ciertas mejoras en la trama que no me podía quitar de la cabeza. Ajustes en el nudo de la historia, alguna escena nueva, retoques en los tiempos de ciertos PNJ clave... Cosas que sobre el papel pintaban muy bien, pero que (alguno ya me conocéis) necesitaba comprobar en mesa antes de dar la aventura por cerrada. Así que no me quedó más remedio que convocar un quinto y último testeo, de nuevo en mi querido Club Dragom de Jerez de la Frontera.

Y qué queréis que os diga: bendita obcecación. Bendita obsesión, más bien. Porque ahora sí, ahora la trama de Talk Station está redonda del todo, y porque por el camino he vivido una de las experiencias roleras más bonitas que recuerdo.

 

 Portada de uno de los LP de Talk Station 😎


 

La mesa del quinto testeo

Este último testeo lo han jugado cinco jugadores magníficos: inteligentes, entregadísimos y tremendamente participativos, a los que desde aquí agradezco un montón la experiencia vivida. Han sido tres mujeres y dos hombres:

Neli se puso en la piel de Harper DeBoer, la baterista formada en Juilliard, nervuda, ambiciosa, magnética y con esa letra picuda inconfundible que puebla las pizarras del local de ensayo. Miryam dio vida a Jules McCabe, el multiinstrumentista pasado de rosca, y le sacó al PJ todo su jugo entre mesas de mezclas, amigos bohemios, noches interminables y unas pifiacas de impresión 😂 Sonsoles interpretó a Bo Andersson, el líder contracultural y desafiante de la banda, y le imprimió una intensidad, una rabia y una verdad que quitaban el hipo. «Nito» fue Jeff Taylor-Andersson, el benjamín de los Andersson, el bajista que vive un poco a la sombra del talento de los demás... y que en esta mesa brilló con luz propia y mucha, mucha valentía. Y Miguel, por último, se atrevió con Nils Ebert, que quienes seguís estas crónicas ya sabéis que es probablemente el PJ más difícil de interpretar de toda la aventura: el hijo mayor, el ejecutivo de Mav Records, el que vive con un pie en cada mundo y está obligado a «cabalgar contradicciones». Lo bordó, como los demás.

 

Diez sesiones: el máximo... y el número idóneo

Si en el primer testeo hablaba yo alegremente de «tres o cuatro sesiones» (menudo parguela) y el tercero ya se me fue a ocho, este quinto testeo nos ha llevado diez sesiones en total. Y tras vivirlo, lo tengo clarísimo: diez es el máximo y, al mismo tiempo, el número idóneo de sesiones para disfrutar a tope de la aventura, que a estas alturas ya se puede calificar de campaña con todas las letras.

Estas diez sesiones nos han permitido algo que en formatos más comprimidos es sencillamente imposible: dar espacio a todo. A las agendas de los PJ y a los conflictos que estallan cuando la vida real choca con la sobrevenida, a la extensa galería de PNJ de Treble Clef (la mansión de los Hamptons llena de trabajadores con nombre, apellidos e historias propias que en esta mesa cobraron una vida tremenda), a las tiradas de concierto (con sus tarjetas de canciones repartidas sobre la mesa y esa tensión tremenda de repartir puntos entre habilidades antes de lanzar los dados), a las cenas familiares que sesión tras sesión fueron subiendo en intensidad emocional hasta niveles que no me esperaba... y, por supuesto, a la inquietante trama que rodea a Olivia Andersson, la Reina del Rock, y a cierta «consultora personal» de la que, como siempre, no pienso decir absolutamente nada por aquí. Los que habéis jugado ya sabéis de qué va el rollo. Los que no... ya llegaréis a ello cuando Talk Station, algún día, se publique 😉

Ha sido, sin exagerar un ápice, una experiencia absolutamente memorable. Los niveles de interpretación en mesa han sido altísimos desde la primera sesión, el desarrollo de la historia ha resultado muy orgánico (que es justo lo que una estructura semi-sandbox de encuentros personales y relaciones humanas como esta necesita para funcionar) y ha habido mucha, muchísima emoción en mesa. Momentos de risa, momentos de tensión, silencios de esos que pesan y algún que otro nudo en la garganta que no voy a negar, porque Talk Station va, al fin y al cabo, del éxito real, de la trascendencia de la música y del valor de la vida... y cuando una mesa se entrega como se ha entregado esta, esos temas acaban tocando de verdad.

Lo más bonito de todo es que el resultado final no es «mi» historia, ni de coña: es una historia preciosa compartida y creada entre todos los que nos hemos sentado a esa mesa. Neli, Miryam, Sonsoles, «Nito», Miguel: gracias de corazón. Habéis puesto el broche perfecto a casi un año de obsesión (en sentido literal, ya sabéis 😅).

 

El penúltimo bolo

Y ahora, la reflexión final, que va con algo de morriña anticipada: con este quinto testeo doy por concluida, ahora sí que sí, la fase de pruebas de Talk Station. Cinco mesas, casi una veintena de jugadores y jugadoras, y una aventura que ha crecido y se ha pulido con cada una de ellas hasta quedar como yo quería.

Ya solo volveré a dirigir Talk Station una vez más. No sé cuándo será, ni con quién, pero sé que algún día lo haré. Y esa vez ya no será un testeo, no habrá notas que tomar ni mecánicas que ajustar ni escenas que cronometrar: será solo por el puro placer de disfrutar de cómo ha quedado. Vamos, como esas bandas que, tras años de carretera, se guardan un último concierto en la recámara para darlo cuando toque, donde toque, sin más propósito que la música misma. También será mi último homenaje a la banda de rock de mi corazón, que late de fondo en esta campaña, The Dandy Warhols.

Así que eso ha sido este quinto testeo para mí: el «penúltimo bolo» de la aventura. El último ya llegará. Mientras tanto, toca pensar en darle a Talk Station la forma definitiva y bonita que merece para que podáis disfrutarla todos.

Os deseo mucha (buena) música, mucho rol y un gran verano.

¡Nos leemos!


De izquierda a derecha: «Nito», Neli, Miryam, Miguel, Sonsoles y un servidor. Bueno, y Olivia Andersson...

Los mismos, sin el obseso DJ

Qué buenas partidas, joder

Agendas, PJ-PNJ, cartas de concierto, puntos de guion y proezas tematizados...

Momentazos enormes jugando esta campaña 😏

Ahí se ven unas cuantas tarjetas de PNJ

Zoom a la mesa (foto de Neli). Voy a echar de menos a estos PNJ durante una larga temporada 😢

viernes, 4 de julio de 2025

Segundo y tercer testeos de Talk Station

¡Muy buenas, hijas e hijos del rock!

Hoy me asomo por The Tapadera Vineyard para ofreceros una buena ristra de fotos del segundo y tercer testeos de Talk Station. Con ellos doy por concluida la fase de pruebas de esta aventura que me ha tenido ocupado la primera parte del año y con la que me he obsesionado durante varios meses («obsesionado» en sentido literal 😅). Estos dos testeos han acabado por demostrarme que Talk Station no es ni será nunca algo parecido a un one-shot, sino una aventura larga/minicampaña que fácilmente se te puede ir a las ocho o nueve sesiones (cosa que comprobé en la tercera y definitiva partida). Del mismo modo, los testeos me han servido para perfilar mejor los hacks mecánicos específicos (tiradas de concierto, reglas sobre drogas, etc.), explorar nuevas posibilidades argumentales y añadir algunas escenas que han dado mucho juego. Por todo esto, estoy muy agradecido a los dos últimos grupos de jugadores que han pasado por las mesas. ¡Qué importantes son las pruebas de juego para terminar de redondear cualquier aventura!

Antes de continuar, aclaremos qué es Talk Station: sobre esta aventura, ya he escrito una larga reseña acompañada de una crónica de la primera partida que llevé a cabo, allá por el mes de abril. Para no repetir lo mismo, emplazo a quien lo desee a leerse la entrada. ¡Gracias por el interés y seguimos más abajo!


En total, el segundo y tercer testeos han contado con la participación de cuatro roleras y seis roleros, diez personas en total, que han sabido exprimir las posibilidades de una aventura que se podría calificar de «poco convencional». Aunque la premisa de Talk Station no es especialmente novedosa (entronca con una tradición de historias que se remonta a la Antigüedad... y no exagero), su desarrollo, estructura y personajes protagonistas son bastante atípicos, lo que me ha obligado a generar mucha documentación para que los jugadores estén en condiciones de zambullirse en la historia al 100 %. En este sentido, considero que los testeos han sido exitosos, porque no he visto a nadie con dificultades a la hora de interpretar a su PJ, justo al contrario, y creo que la experiencia de juego ha resultado francamente satisfactoria.

La mesa del segundo testeo estaba compuesta por Beatriz Vela (Jeff Taylor-Andersson), Pilar Orbegozo (Jules McCabe), Marta Iriarte (Harper DeBoer), Luis Tovar (Nils Ebert) y Eduardo Rodríguez Herrera (Bo Andersson). Fue una partida de todo el día con parada para comer, y aunque solo jugamos la mitad del escenario, le dimos un final muy apañado y trágico, que a mí me dejó un poco con el corazón encogido. Fue un estupendo día de rol en el Club Dragom.

La mesa del tercer testeo, también en el Club Dragom, ha estado compuesta por David Sánchez Cano (Nils Ebert), Ismael Gil (Bo Andersson), Rodrigo Gómez (Jeff Taylor-Andersson), Roberto Peña (Harper DeBoer) y Maite Marín (Jules McCabe). En esta ocasión, y como no teníamos ninguna necesidad de acortar la aventura, Talk Station ha brillado más que nunca gracias al hecho de jugar hasta ocho sesiones, lo que ha permitido profundizar maravillosamente en los PJ, la trama principal, las tramas accesorias y las mecánicas específicas. Como dije al principio, con este tercer testeo ya me ha quedado claro que Talk Station necesita un mínimo de cinco o seis sesiones para ser disfrutada plenamente, aunque también he descubierto la manera de cortar escenas para conseguir una buena experiencia rolera en dos sesiones largas. Esto último lo probaré en agosto, en el marco de las jornadas TdN de Mollina (será partida pirata 💀). Constituirá el último y definitivo testeo antes de pensar en publicar el escenario.

Pues nada, os dejo la gran ristra de fotos y os deseo mucha (buena) música y mucho rol.

¡Nos leemos!


Marta Iriarte y Beatriz Vela, imponentes en la interpretación de Harper DeBoer y Jeff Taylor-Andersson, respectivamente (dos PJ que son pareja)

Eduardo Rodríguez Herrera era Bo Andersson, el líder contracultural y desafiante, y Pilar Orbegozo era Jules McCabe, el genio multiinstrumentista algo pasado de rosca

Guardo muy buen recuerdo de este segundo testeo. Además, fue la primera partida (de muchas) que jugaron los matritenses en su visita a Cádiz.

Aquí tenemos a Pilar Orbegozo y a Luis Tovar, que dio vida a Nils Ebert, quizás el PJ más complicado de interpretar

¿Veis como era complicado? 😅


Y ahora vamos con fotitos del tercer testeo de Talk Station, el más largo de todos, llevado a cabo íntegramente con socios del Club Dragom:

De izquierda a derecha, Rodrigo Gómez (Jeff Taylor-Andersson), David Sánchez Cano (Nils Ebert) e Ismael Gil (Bo Andersson). En la mesa se ven las tarjetas amarillas de canciones con las que los PJ que forman parte de Talk Station pueden ganar proezas... Empiezan la partida con una sola 😅

Los tres de antes y servidor

Pizarra con un resumen de las seis primeras sesiones de juego (lo he emborronado para no hacer spoilers; aún así, no os pongáis a desentrañarlo, eh)

Aquí, la mesa al completo: Rodrigo Gómez, Roberto Peña (que ha dado vida a la baterista Harper DeBoer), David Sánchez Cano, Ismael Gil y Maite Marín (un Jules McCabe divertidísimo)

La mesa, siempre bien preparada para recibir a los jugadores 💜

Todo listo para la última sesión. Terminamos a la 01:00, pero mereció la pena. ¡Grandísimos momentos!

La última canción que sonó en esta campaña la cantó Olivia...
Olivia Ebert Andersson 😉

martes, 29 de abril de 2025

Reseña de Talk Station, una historia para Ysystem3 ambientada en el mundillo del rock indie + crónica de su primer testeo

¡Muy buenas, hijos e hijas del ROCK!

Llevo tres meses obsesionado con una historia que ha brotado en mi cabeza, algo nacido a partir de la unión de dos ideas completamente distintas sobre las que quería escribir sendas partidas de rol. Un día algo hizo clic en mi cacumen y esas dos ideas maridaron, se unieron, se fusionaron, copularon rabiosamente entre sí o yo qué sé, y el resultado es Talk Station, un escenario en el que pienso todo el día y ya está puesto por escrito al 80 %. Hoy vengo a contaros sobre él, y también sobre el primer testeo (ya concluido) que he podido realizar de la aventura, con una mesa de excepción.

¡Vamos allá!

 

¿Qué es Talk Station?

Si me pongo un poco gafapasta (cosa que hago de vez en cuando 😓) podría decir que Talk Station es «un escenario para el reglamento Ysystem3 sobre el éxito real, la trascendencia de la música y el valor de la vida», aunque también constituye un homenaje en toda regla a mi grupo de música favorito. Se trata de una aventura autoconclusiva para tres a cinco PJ muy centrada en la interpretación de los jugadores. Funciona con Ysystem3, la nueva y definitiva versión del reglamento genérico de Walhalla Ediciones, que saldrá al mercado dentro de unos dos meses (ya hablaremos de esto otro día).

La historia que narra Talk Station se ambienta en la actualidad, y el mundo en el que se desarrolla la acción es exactamente el nuestro, por lo que los jugadores no tienen que realizar ningún esfuerzo de interpretación cultural ni asimilación de lore. Tampoco necesitan llevar a cabo ningún ejercicio de suspensión de la incredulidad, algo habitual en bastantes historias de rol, sino más bien al contrario.

El argumento de Talk Station gira en torno a los tres hijos de la mayor estrella de rock de la historia, una mujer que se acerca a los 70 años y responde al nombre de «Olivia Andersson». Este PNJ, fundamental en la trama, es uno de los dos grandes motores de la acción. El otro... bueno, mejor no lo cuento por aquí; sería un terrible spoiler. La cuestión es que dos de los tres hijos de Olivia, Bo Andersson y Jeff Taylor-Andersson, forman parte de una banda de rock indie que está en las antípodas del negocio discográfico-musical y el show business. Este grupo, Talk Station, lo redondean una batería ambiciosa e insatisfecha (Harper DeBoer) y un técnico de sonido, teclista y multiinstrumentista algo pasado de rosca (Jules McCabe). El quinto PJ pregenerado, clave para la interacción general durante la partida, es Nils Ebert, el hijo mayor de Olivia Andersson, que trabaja como directivo en el sello discográfico creado por la propia Reina del Rock ya hace mucho años: Mav Records.

Y poco más puedo decir... 


 

Estructura de Talk Station

Considero que Talk Station se puede jugar en tres o cuatro sesiones de unas tres horas cada una, aunque también se puede comprimir para ser narrado en un par de sesiones sin que su jugabilidad se vea radicalmente comprometida. Del mismo modo, un DJ que disfrute profundizando en las tramas y los personajes que la historia pone a su disposición podría alargar el escenario hasta las ocho o las nueve sesiones sin mayor problema, tal vez más. En este sentido, la extensa galería de PNJ y el conjunto de propuestas argumentales que brinda Talk Station deberían entenderse (y así animo a que se haga) como una caja de herramientas al servicio del DJ, no como algo que deba ser usado íntegramente. Por lo que respecta a los PJ pregenerados que trae la aventura, los tres medio hermanos protagonistas (Nils Ebert, Bo Andersson y Jeff Taylor-Andersson) resultan imprescindibles, mientras que los otros dos (la baterista Harper DeBoer y el teclista Jules McCabe) pueden ser interpretados por un cuarto y hasta un quinto jugador, respectivamente, o convertirse en PNJ al servicio del DJ.

La estructura argumental de Talk Station se basa en unas escenas iniciales bien pautadas y una secuencia final más o menos concreta. Sin embargo, el nudo de la historia está poco definido, pues se debe generar a partir de las descripciones y las propuestas argumentales que se ofrecen en el texto, casi como si se tratara de un sandbox (aunque no el clásico sandbox de localizaciones, sino uno basado en encuentros personales y relaciones humanas). Cuando la aventura se publique, cosa que me gustaría hacer gratis, recomendaré encarecidamente que el DJ lea con interés toda la información que se ofrece en el texto, tanto la que concierne a las localizaciones como, sobre todo, a los diferentes PNJ. Interiorizar bien dicha información y comprender a fondo las motivaciones y el carácter de cada PNJ es lo único que puede hacer que un DJ se sienta seguro a la hora de generar la trama que la aventura requiere en su parte central.


La ambientación de Talk Station (I: Olivia Andersson)

Olivia Andersson es una cantante, compositora, productora, actriz, empresaria y filántropa sueca naturalizada estadounidense de 67 años de edad. Comúnmente conocida como la «Reina del Rock», su exitosa carrera ha sido ampliamente ensalzada por la crítica debido a su portentosa capacidad de reinvención, su rabiosa independencia y su constante vanguardismo estético. Indiscutible icono cultural y sexual durante más de cuatro décadas, algunos la consideran la artista más influyente de la historia de la música en los Estados Unidos, solo por detrás de The Beatles, pero por delante de Elton John, Elvis Presley o Mariah Carey. Andersson ha editado un total de catorce álbumes de estudio, seis directos, siete grandes recopilatorios y tres bandas sonoras (una de las cuales, la de la película Out of Breath, le hizo alzarse con el Óscar a la Mejor Banda Sonora Original de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos). Sus ventas globales superan los 300 millones de producciones, lo que la sitúa como la solista femenina con mayores ingresos musicales de todos los tiempos.

Nacida el 16 de agosto de 1958 en Halmstad (Suecia), hija de un ingeniero sueco y una bailarina británica, de niña demostró una aguda inteligencia y unas excelentes dotes para el canto lírico, la composición y la interpretación musical. Con solo 14 años formó su primera banda de rock, y con 19 se alzó con el primer puesto del Festival de la Canción de Eurovisión, en donde representó a su país natal con This Used to Be My Background, tema que obtuvo el récord histórico de puntos del certamen y que se situó como número uno en las listas británicas y en la Billboard Hot 100. Al año siguiente se mudó a los Estados Unidos para impulsar su carrera musical, un país en el que establecería su residencia permanente y en el que obtuvo multitud de discos de platino, siete premios Grammy, dos premios Globo de oro a la Mejor actriz de Comedia/Musical y el ya citado Óscar de la Academia a la Mejor Banda Sonora. Además, Olivia Andersson se convirtió en una auténtica marca que supo explotar y rentabilizar en diferentes negocios, desde líneas de ropa y lencería hasta una cadena de gimnasios, pasando por tintes para el pelo, maquillaje, perfumes o sus célebres esmaltes de uñas.

Con todo, el principal activo de Olivia Andersson es su compañía discográfica, Mav Records, fundada en 1992. Esto ha reforzado su faceta como empresaria en los últimos quince años, en los que ha ido dejando de publicar discos propios. La compañía está solo un escalón por debajo de las «Tres Grandes» (Universal Music Group, Sony Music y Warner Music), lo que permite a Andersson intervenir eficazmente en la escena musical mundial. Algunos de los mejores artistas de la actualidad (entre ellos, 28 de los últimos 71 premios Grammy) han firmado con Mav Records. Desde el mismo año de su fundación, el 10 % de los beneficios netos de Mav Records se dona anualmente al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Por lo que respecta a su vida personal, Olivia Andersson ha estado relacionada con diferentes músicos, actores y cineastas a lo largo de su vida. Entre 1981 y 1984 estuvo casada con el guitarrista Caspian Huxley, del que se divorció tras conocer al actor británico Ezra Ebert. Con Ebert tuvo a su primer hijo, Nils, nacido en 1988, pero la pareja se separó ese mismo año y a Olivia se la relacionó con diferentes hombres durante la década siguiente. Para entonces, su primer marido ya había muerto por sobredosis.

En 1994 Olivia Andersson quedó embarazada de nuevo y dio a luz a su segundo hijo, Bodevan, más conocido como «Bo» Andersson. Nunca se reveló la identidad del padre, aunque algunos rumores apuntaron largo tiempo a un malogrado músico de la escena grunge. Por último, cuando ya contaba con 41 años de edad, Olivia Andersson conoció al director de cine Knox Taylor, once años menor que ella, con el que contrajo matrimonio tan solo dos meses después y tuvo luego a su tercer hijo, Jeff, nacido en otoño de 2000. Andersson y Taylor estuvieron casados casi nueve años, hasta 2008, cuando pusieron fin a su relación de forma amistosa (aunque en la década siguiente pleitearon con ferocidad por la custodia del hijo en común).

En el trato personal, Olivia Andersson es célebre por su dureza. Siempre se ha caracterizado por su penetrante lucidez y su extraordinaria capacidad creativa y organizativa; también, por su férrea determinación, su facilidad de adaptación y su inagotable energía. Su comportamiento no se asemeja al de una diva al uso, sino al de una mujer plenamente consciente de su éxito y su poder. Es extremadamente resolutiva y eficaz, y lleva toda la vida acostumbrada a dirigir a todos los que la rodean. Le molesta mucho perder el tiempo, así como la gente poco inteligente, y suele mostrar un gran talento a la hora de abordar cualquier asunto de forma tan rápida como integral, sin perder de vista ningún aspecto clave. Jamás se aferra a una idea por inercia, dependencia emocional o temor al cambio. Su asertividad puede resultar cortante e incluso ofensiva, pero raramente se equivoca. No es una persona afectuosa en absoluto, ni siquiera con sus hijos, pero los respeta, y siempre ha evitado mediatizar sus vidas.


La ambientación de Talk Station (II: Mav Records)

Fundada en 1992, esta compañía discográfica ha pasado por varias fases. Inicialmente consistió en una especie de capricho de Olivia Andersson, un pequeño sello que perdía dinero cada año pero servía de rampa de lanzamiento para algunos artistas desconocidos que tenían la fortuna de captar la atención de la Reina del Rock. Eso empezó a cambiar en 1998, cuando varios grupos apadrinados por Mav Records se colaron en la Billboard Hot 100, y ya definitivamente a partir de 2004, cuando el quinteto californiano Outfall vendió la friolera de ocho millones de copias de su álbum Crash solo en los Estados Unidos. El tremendo éxito de Outfall, que se repitió con sus dos siguientes trabajos antes de la trágica disolución de la banda, vino acompañado por el de Khalia Hayes y otras formaciones que habían firmado con Mav Records, como Black Day, Everyone Stand, Moldy True-Blue, Bad Teaching o Garden of Tiny Robins. Esto convirtió a la discográfica de Olivia Andersson en un sello global y obligó a redimensionar y recualificar la empresa. La compañía salió a Bolsa en el año 2011. Fue entonces cuando adquirió una estructura verdaderamente corporativa, lo que también provocó que Olivia dejase de tener contacto directo con todos los artistas que firmaban con Mav Records.

En los últimos años, el sello ha alcanzado éxitos muy notables y ha incrementado sensiblemente su facturación, aunque también los gastos asociados a la promoción y la difusión masiva de música mainstream. En un mundo como el de la industria discográfica, en el que la competencia es feroz, algunas características y decisiones éticas de Mav Records parecen colocar en desventaja a la compañía, como el hecho de que desde el mismo año de su fundación el 10 % de sus beneficios netos se done anualmente al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. En el actual consejo de administración del sello, en el que también se sientan el hijo mayor de Olivia Andersson y su esposa (Nils y Claire Ebert), existen voces que claman por una mayor «eficiencia» empresarial. Las donaciones y otros actos filantrópicos, alegan, deberían circunscribirse al capital patrimonial de Olivia Andersson (esto es, a título personal), y no suponer una carga para la compañía.

Hay rumores de que Mav Records está a punto de cerrar un contrato con la nueva superestrella de la música pop Amara Blaze, arrebatándoselo a Sony Music. Se habla de un convenio de larga duración para los próximos cinco álbumes de estudio por unos 450 millones de dólares (uno de los más grandes de la historia de la música). Algunos analistas opinan que esto marcaría el final definitivo de Mav Records como sello semiindependiente y lo colocaría al nivel de las «Tres Grandes», convirtiendo a la discográfica de Olivia Andersson en la cuarta gran productora global de música popular banalizada.


La ambientación de Talk Station (III: la banda)

Talk Station es un grupo estadounidense de rock alternativo y contracultural integrado por los dos hijos menores de Olivia Andersson, los medio hermanos Bodevan «Bo» Andersson, de 31 años, y Jeff Taylor-Andersson, de 25. El resto de la formación la completan Harper DeBoer, de 27 años y pareja de Jeff, y Jules McCabe, de 32 años, compañero de estudios de Bo.

La banda se fundó en Nueva York en el año 2018. Aunque originalmente estuvo constituida por el vocalista, guitarrista y compositor Bo Andersson, el multiinstrumentista y productor Jules McCabe y el baterista Eric Holmstron, este último fue reemplazado en 2019 por Harper DeBoer, percusionista formada en la Escuela Juilliard, mientras que en 2020 se unió a la banda el bajista Jeff Taylor-Andersson, medio hermano de Bo, que se había convertido en pareja de Harper meses antes.

El grupo se caracteriza por su lograda fusión de diferentes estilos musicales del ámbito indie, como el rock de garage, el surf rock, el lo-fi, el shoegaze, el rock psicodélico, el slowcore, el grunge crepuscular e incluso la música country. Debido a que Bo y Jeff son hijos de la mundialmente famosa Olivia Andersson, la banda gozó en sus tres primeros años de una especial atención por parte de los medios de comunicación y los muchos millones de fans de la artista. Sin embargo, la animadversión de Bo Andersson por la mercadotecnia y la industria musical, su combativa independencia creativa, sus vinculaciones políticas y su rechazo frontal a participar del ecosistema establecido para las estrellas de la música alejó pronto a la banda de los contratos suculentos y los grandes circuitos. A día de hoy, Talk Station es un grupo minoritario (aunque muy valorado por la crítica especializada), volcado en la distribución musical alternativa y en la realización de conciertos en salas pequeñas, a veces improvisados, sorpresivos o avisados con escasa antelación. La banda ha publicado tres álbumes de estudio (Welcome to the Ape House, Odditorium of the Chatty Warlocks y Talk Station Come Down), así como un directo (Rockbuilder) y varias composiciones sueltas distribuidas únicamente en vinilo. A pesar de que Olivia Andersson es la fundadora de Mav Records, una de las casas discográficas más poderosas del mundo, sus dos hijos menores y sus compañeros de formación nunca han firmado con ella. En su lugar, han optado por sacar todos sus trabajos con The Bucks Records, un pequeño sello indie radicado en el distrito de Brooklyn.

Las letras de Talk Station abordan todo tipo de temas y tonos, desde los más festivos y presuntamente ligeros, en los que se celebra la vida con un cierto tono irónico, hasta los más sombríos y reflexivos, en los que se abandona cualquier sarcasmo en beneficio de unos mensajes revestidos de una importante carga poética. Asuntos tan variados como la soledad, el ateísmo, el suicidio, las drogas, el maltrato infantil o el genocidio son una parte troncal de sus composiciones, las cuales suelen ser obra de Jules McCabe y Bo Andersson. No obstante, Harper DeBoer firma en solitario casi una quinta parte de los temas (además de escorar la banda hacia un rock de garaje más reconocible, lo que la aleja provechosamente de cierto ensimismamiento indie que destilan algunas de las primeras canciones del grupo). El trío McCabe-Andersson-DeBoer funciona casi como una máquina creativa de precisión, con los egos razonablemente bien controlados. En este esquema, Jeff Taylor-Andersson queda solo como un bajo aceptable, a otro nivel al del resto de la formación.

 

Conclusión + crónica del primer testeo

Como ya he comentado antes, Talk Station se juega como una sucesión de escenas iniciales más una secuencia final bastante abierta. El objetivo de la partida es tan sencillo como disfrutar de cada una de las escenas mediante la interpretación de los personajes involucrados en ellas, pero también, por supuesto, explorar una trama que rodea a Olivia Andersson y que muy pronto se revela inquietante. Este segundo propósito debería conducir a algún tipo de resolución final, que será distinta en cada mesa (¡eso es seguro!).

La estructura narrativa de Talk Station ofrece gran libertad para la dirección de juego, pero eso también exige capacidad de improvisación. Tanto las escenas iniciales como la secuencia final de la aventura se desarrollan con bastante detalle, mientras que el resto (correspondiente a todo el nudo de la historia) se debe ir construyendo a partir de las propuestas argumentales que se ofrecen en el texto.

Vale, todo eso está muy bien, me diréis: mucho trasfondo, mucho PNJ, mucho rollo... ¿pero de qué va realmente Talk Station? ¿A qué hay que jugar?

Eso, amigos y amigas, no lo puedo revelar aquí, pero espero que en pocos meses podáis disfrutar todos de esta aventura (y confío en que sea gratis). Entonces estaréis en condiciones de juzgar si todo este locurón merece la pena. 

Los que sí han catado ya Talk Station son cuatro estupendos jugadores a los que usé como conejillos de indias para el primer testeo de la aventura. Este tuvo lugar en el Club Dragom de Jerez de la Frontera (¡cómo no!) y nos llevó un sábado entero, mañana y tarde, con pausa para comer. Jugamos cosa de nueve horas, que nos pasó en un pis pas. El experimento salió mucho mejor de lo que yo me esperaba (y temía), entre otras cosas porque la aventura estaba sin terminar, y fue gracias al excelente desempeño rolero de los cuatro jugadores, entre los que se encontraban los autorazos de rol Diego López y Ernesto Orellana, así como Diego Merello (socio del Club Dragom) y LaPilarica74 (llegada de Estepona en compañía del primer Diego 😁). Fue un testeo muy provechoso, que estoy completando con otro actualmente en curso (también en el Club Dragom) y otro más que haré el 13 de mayo a unos buenos amigos que bajan desde Madrid. Con estas tres partidas espero pulir del todo (o casi) la aventura, que luego aspiro a publicar bonita para todo el mundo.

Bueno, ojalá que este largo post no os haya aburrido demasiado 😅 Os dejo algunas fotos del primer testeo con sus pies correspondientes, y...

¡Nos leemos!


Aquí, la mesa con la que tuve el privilegio de realizar el primer testeo de Talk Station. Un lujazo contar con esta gente, que fue capaz de exprimir cada PJ al máximo. Su forma de entender a los personajes y de afrontar la propia historia me vino de perlas para realizar algunos ajustes dramáticos y hasta mecánicos.

En primer plano y con sudadera blanca, el gran Diego López «Darokin», un autor al que Walhalla Ediciones publicará pronto su campaña para Ysystem3 Las Llaves del Reino 😊. A su izquierda, el no menos grande Ernesto Orellana «Emod», jugador (y persona) de escándalo. Por último, Diego Merello, con el que yo nunca había coincidido en mesa y lo hizo genial, y «LaPilarica74», una jugadora extremadamente asertiva que siempre rema en beneficio del grupo y de la partida, sea cual sea.

Algunos hacks de reglas específicos para jugar Talk Station

Diego López interpretó a Bo Andersson, el guitarrista y solista de Talk Station. Ernesto se puso en la piel de Nils Ebert, un PJ clave y distinto a los demás, directivo del sello discográfico Mav Records. Diego Merello fue Jeff Taylor-Andersson, el bajista y medio hermano menor de Nils y Bo. LaPilarica hizo de Harper, la nervuda y ambiciosa batería de la banda. Solo nos faltó un quinto jugador, que hubiese dado vida a Jules McCabe, el teclista y técnico de sonido de Talk Station.