jueves, 29 de septiembre de 2022

Ludo Ergo Sum 2022, la crónica (por Jorge Serrano)

¡Aloha, tapaderos! Tapaderers, tapaderistas… No tengo claro el término con el que os identificáis las buenas gentes que soléis pasar por aquí; después de todo, soy nuevo 😅

Mi nombre es Jorge Serrano y es un orgullo traer este pequeño artículo a este gran blog, una suerte de crónica de mi primer paso por las emblemáticas jornadas benéficas Ludo Ergo Sum (LES de aquí en adelante), que han vuelto tras el parón covidiano (¿covidiense?, ¿covídico?... ¡qué demonios sabré yo!) con la promesa de ser un nuevo éxito en cuanto a encuentro de jugones y recaudación a favor del Banco de Alimentos de Madrid.


Corre ya septiembre del año 2022 cuando Ignacio y un servidor nos convencemos mutuamente de acudir a las mencionadas jornadas en la capital del reino, compartir gastos de transporte y, dada nuestra común ascendencia mesetaria, pegarnos un pedazo de finde rolero a coste reducido.

Conseguimos entre los dos presentar cinco partidas que dirigir, a pesar de lo tardío de la inscripción... cinco partidas como cinco soles de Ysystem -el sistema genérico de Walhalla Ediciones, la editorial de la que Ignacio forma parte-. En su caso, las partidas fueron Días aciagos, La Presa (sobre cuyo testeo en el Club Dragom -del que tanto Ignacio como yo formamos parte- podéis leer aquí) y La ira de los cándidos; en mi caso, Las apariencias engañan (una adaptación de Ignacio de esta partida de sLang a Ysystem sobre la que podéis leer más aquí) y Última función, aventura que se encuentra disponible para descargar de forma gratuita en la web de la editorial).


DIA 1. Llegada a las LES.

Son las 20.30 de la noche cuando la expedición jerezana consigue llegar al polideportivo de Aluche, barrio donde se celebran las LES, tras un viaje bastante animado -especialmente para mí, que voy de copiloto-. Contra todo pronóstico, somos capaces de recoger las identificaciones y acceder al recinto a dar una pequeña vuelta por los stands de tiendas y editoriales y saludar a algunos conocidos. Sin tiempo para mucho más, nos reunimos con Mirella (@friki_mami) y Dani (@darofar), ambos RolerosNoRepresentativos, con quienes hemos quedado para cenar. Ignacio, aluchense de nacimiento (¿aluchano?, ¿luchitano?... ¡que alguien me traiga un diccionario!), nos descubre el fascinante corredor conocido como “Paseo marítimo de Aluche”, una enorme avenida poblada de bares a cada cual más castizo. Y de castizas maneras cenamos algunas raciones cuya descripción omitiré, en un bar infame que no pienso recomendar pero que no nos impide pasar un buen rato de disquisiciones roleras y acumular un par de anécdotas simpáticas, como el “cabrón” que el camarero le suelta al bueno de Darofar sin venir mucho a cuento. Tras una última jarra de cerveza helada -aquí no hay fallo-, cada mochuelo se retira a su olivo. Un arranque mucho mejor de lo previsto, teniendo en cuenta que yo daba el día por perdido al vernos obligados a llegar tan tarde.




DIA 2. Clímax rolero.

El sábado es el día grande, el único día que vamos a poder disfrutar al completo de todas las jornadas. A las 9.30 accedemos al recinto a preparar unas partidas que comenzarán a las 10.30. Ambas partidas se llenan, ¡genial! y tenemos la suerte de contar con jugadores magníficos en las dos mesas... de los que no recuerdo un solo nombre porque soy un desastre. A pesar de ello, ¡gracias por contribuir a que saliera todo rodado!

Dirigir en pabellones masificados de este tipo supone un handicap importante -problemas para escuchar, dificultades para hablar, distracciones variopintas... y de poner música ni hablamos-; no obstante, la separación de las mesas es lo suficientemente grande como para permitir que no nos entorpezcamos demasiado. Sin menospreciar el inevitable pero molesto murmullo general, a mi mesa no llegan sonidos directos de otras partidas y, tras este primer tramo de jornadas, durante el resto de días no tendré ningún problema en este aspecto.


 


Las partidas terminan contrarreloj dada la necesaria rigidez de horarios, y ahora toca resarcirse del fiasco de la noche anterior durante la comida. Ignacio cambia de tercio y, junto a Luis Tovar (autor de Vidas Cruzadas, a quien tuve el placer de conocer en estas LES), me lleva a un Aluche distinto, en donde disfrutamos de una magnífica comida peruana. Aprovecho para dar las gracias a Luis, quien me hace el favor durante la mañana de jugar en mi mesa para cubrir una baja de última hora metiéndose en el papel de Loco, personaje que conoce bien pues ha dirigido la aventura en un par de ocasiones.

Tras la opípara comida, tengo una decisión difícil que tomar, ¿rol o no rol? Tengo la tarde del sábado libre mientras Ignacio dirige Días Aciagos. Lo cierto es que no estoy muy seguro de poder pillar plaza en lo que de verdad me interesa, y hay ofertas atractivas en otras zonas que me llaman mucho (porque no solo del rol vive el friki, amigos, y las LES son unas jornadas polivalentes).




Sin embargo, y para mi sorpresa, consigo pillar plaza en la partida de Roberto Alhambra, una demo de Profecías, juego del que había oído hablar mucho y bien y tengo muchas ganas de probar. Todo lo que me había llegado se demostraría cierto: el juego es una suerte de storytelling muy temático. La profecía concreta que jugamos fue Macbeth. Podéis imaginar cómo acaba el tema... En mi opinión, la forma en la que el juego encuadra las escenas -de forma específica para cada profecía- hace que cada una de estas tenga el tema muy marcado, algo que en otros juegos se suele dejar al buen hacer de la mesa. Además, Profecías está diseñado de forma que tu lado ludista te conduce a incorporar a tus escenas elementos que tú u otros jugadores han señalado anteriormente como interesantes. En definitiva, un juego que quiero volver a probar y que espero tener entre mis manos algún día.


Acaba la jornada con muy buen sabor de boca y, sin tener ganas de hacer la cola necesaria para acceder al mercadillo solidario (plagado de material por lo que, envidiosos desde el exterior, podemos ver) nos retiramos cada uno por su lado a disfrutar la noche madrileña a nuestro aire.

P.D.: Importante es mencionar que consigo comprar la que será mi única adquisición en las LES -a pesar de la enorme cantidad de tentaciones-: este Arsenic Lies que vende Mirella y del que nos había estado hablando durante la cena del viernes, una baraja de cartas para jugar roles vivos reutilizable. En palabras de Mirella, “Agatha Christie meets Downtown Abbey”.



DIA 3. Epílogo.

Todo lo bueno se acaba”, me digo mientras dirijo por última vez mis pasos hacia la mesa 81, donde conduciré mi última partida de las LES. El camino de vuelta a la patria chica es largo y no podremos quedarnos por la tarde, pero Última Función es una gran partida y tengo muchas ganas de dirigir. Tanto mi partida como la de Ignacio vuelven a llenarse sin problemas, aunque en esta ocasión tenemos que pisar bastante al acelerador para poder terminar a tiempo. Ignacio dirige La Presa y por desgracia no puede terminar del todo (es una partida larga; en las 8 horas que le dedicamos al probarla en el Club Dragom echamos de menos al menos otras 2), y aunque yo sí pude terminar la mía, que es una aventura mucho más acotada, tengo que despedirme de los jugadores deprisa y corriendo. Aún así, en ambos casos todos quedan muy contentos tanto con el sistema como con las aventuras (espero que también con los directores 😉). De nuevo, no logro recordar ningún nombre, pero sí sé que al menos había dos andaluces con los que espero volver a cruzar dados en otra ocasión.








Antes de partir toca de nuevo llenar el buche. No lejos del peruano de ayer nos arriesgamos a probar suerte en un mejicano que tiene todas sus mesas desocupadas. La suerte sonríe a los valientes y conseguimos rematar el viaje con una comida contundente y muy sabrosa que yo, de nuevo infame copiloto, riego con dos Pacífico.

Y se acabó; se acabaron mis primeras LES. Un auténtico placer haber podido disfrutarlas en buena compañía, haber podido desvirtualizar algunas caras y haber vuelto a la experiencia de dirigir en jornadas tras las D20 Quest de Málaga. Agradecimiento infinito a la organización, los gentiles camiseta naranja, siempre atentos al detalle, por el currazo tremendo que sé que supone organizar un evento de estas características.


 

Próxima parada: IberoRol, organizadas por los buenos amigos de MalagaQuest este mismo mes de octubre.

¡Hasta entonces!

martes, 27 de septiembre de 2022

Testeo de Las Llaves del Reino (Ysystem): sesiones 3, 4 y 5

Muy buenas, agentes del rol,

En La Tapadera seguimos jugando a Las Llaves del Reino, la campaña de Diego López para Ysystem que algún día será publicada en la línea Biblioteca de Asgard. Hemos completado ya las sesiones tercera, cuarta y quinta (para las dos primeras, véase este post), y puedo decir que estoy totalmente enamorado de esta historia. ¡Menudas escenas te propone! Bueno, «enamorado» tal vez no sea la palabra más adecuada, porque la campaña no es algo precisamente «hermoso» de lo que enamorarse, sino una historia escabrosa al máximo, pero cuando la preparo y la narro tengo exactamente la misma sensación que cuando dirigí Sagarmatha o Go to Hell, en el sentido de que estoy ante una de las campaña de mi vida. Eso es 100% seguro 👌

Las sesiones 3, 4 y 5 han transcurrido de la mejor forma posible. Por descontado, ya estamos en el terreno en el que no se puede decir ni mú de la trama. Los escenarios, los PNJ y las vías de investigación se han ido abriendo y multiplicando en esa siniestra Costa del Sol del año 2026 en el que se ambienta Las Llaves del Reino. La tensión ha ido subiendo tanto que al término de la cuarta sesión estalló un conflicto bastante serio entre los PJ, conflicto que al final ha servido para impulsar la trama y darle aún nuevos bríos. En la última sesión en concreto, la quinta, hemos jugado dos largas escenas que me parece que van a quedar para los anales de nuestra historia rolera personal. Una de estas escenas la he incorporado yo ex profeso (¡qué ganas tenía de que llegara!), es decir, que no se trata de una escena contenida en la campaña original, si bien pienso que merece la pena barajar su inclusión de cara a la edición definitiva del libro, por lo que hablaré con Diego López del asunto. ¡Espero que le parezca bien! 😉

Lo único malo de jugar estas PARTIDAZAS que nos estamos echando es que luego cuesta la de Dios dormir bien la noche de los lunes, pero oye... sarna con gusto no pica. Otro inconveniente es el tremendo hype con el que paso toda la semana hasta que llega la siguiente sesión 😅 Todo lo demás es bueno, muy bueno, y mucho amor por el rol 💓

Os dejo las fotos de costumbre y... ¡nos leemos!



Dirigiendo ante un pensativo «Fali» (que interpreta al agente Farid al-Jabri)
Jesús y «Fali» tenían la misma camiseta del Delorean en la última sesión 😂
 
Aquí está Patri, que con su PJ Almudena protagonizó una escena muy chunga que a punto estuvo de llevársela por delante y hacerle abandonar la campaña de forma prematura

Ayudas de lujo cortesía de dos de los jugadores, que son un primor

Este careto fue en la cuarta sesión, creo... 😅

La ficha de Farid

Rodrigo, que interpreta a «Lucca» (la carabinieri), pensativo y un poco con el culo torcido. «¿Qué host*** está pasando aquí?».

Por último, el gran Eduardo Rodríguez consultando sus notas. Eduardo interpreta al periodista Ibai (y lo hace de lujo).

martes, 13 de septiembre de 2022

Testeo de La presa («versión extendida»), aventura de época para Ysystem

Bonjour, mesdames et messieurs, tous les citoyens,

En el Club Dragom hemos jugado a La presa, una estupenda aventura de Antonio Lozano para el reglamento Ysystem que Walhalla Ediciones tiene a punto para maquetar y publicar. Es un escenario que se testeó hace mucho en La Tapadera y que finalmente se ha presentado como one-shot en las pasadas jornadas Tierra de Nadie. La versión que he dirigido ahora en el Club Dragom ha sido ligeramente distinta a la original, pues contenía varios retoques que exigían volver a testear toda la aventura y presentaba una duración sustancialmente mayor, de casi ocho horazas seguidas (con parada para comer). Tenía muchas ganas de comprobar cómo funcionaba este escenario sin límites de tiempo, y he podido corroborar mi intuición de que es lo que mejor le va. No obstante, una versión recortada de la aventura también es perfectamente posible (¡y muy disfrutona!), y así la llevaré tanto a las próximas jornadas LES de Madrid (el domingo 25 de septiembre en horario de mañana) como a las IberoRol de Málaga (entre el 21 y el 23 de octubre, con horario aún por confirmar).

La presa es una magnífica aventura de época con dos enormes giros de guion en su interior tanto en su «versión one-shot» como en su «versión extendida». Se desarrolla en el año 1811, en plena guerra de la Independencia. Un pelotón del ejército de ocupación francés escolta al ingeniero Charles Cagniard y a su familia para ampliar una presa en el río Cala, en lo más profundo de Sierra Morena. Los jugadores interpretan al propio Charles, a su cultivada esposa (la antropóloga Juliette), al hijo mayor de ambos (el soldado Etienne), al ayudante personal de Charles (Jean Paul), a la joven criada bretona de la familia (Yvette), y al decidido sargento del pelotón (Pierre). Además de los soldados, junto a ellos marcha una amplia cuadrilla de obreros españoles que se encargará del grueso de las obras de ampliación y mejora del embalse. La comitiva avanza por Sierra Morena y apenas le queda un día para llegar a su destino, una hacienda abandonada junto a la que se construyó la vieja presa, una infraestructura realmente antigua y misteriosa...

Et jusqu'ici je peux compter, petits amis.

Walhalla Ediciones publicará La presa dentro de su nueva colección de aventuras sueltas para el reglamento Ysystem que se ha dado en llamar «Pergaminos de Midgard», y lo hará junto con otros títulos como Días aciagos (ya maquetado) o La ira de los cándidos. ¡Esperemos que sea más pronto que tarde! La verdad es que La presa es un señor aventurón, muy muy recomendable: uno de esos escenarios que nunca te pueden salir mal.

Os dejo unas fotitos de la partida, y me despido hasta la siguiente.
¡Nos leemos!

Fichacas maquetadas por el propio Antonio Lozano (¡y son una beta!)
 
Mesa de juego con los contadores de proezas específicos de Ysystem

De izquierda a derecha, los jugadores que dieron vida a esta historia: Jorge Serrano (Charles), servidor, Manuela (de espaldas, Yvette), Ismael (al fondo, Etienne), «Furu» (de perfil, Pierre) y Álvaro (o mejor, una oreja de Álvaro, Jean Paul). Falta en la foto Nely, como de costumbre 😅
Nos lo pasamos muy muy bien.

Aquí, justo antes de hacer uno de los primeros giros de guion de la trama

La aventura incluye chulérrimas ayudas de juego (pero no las leas mucho si piensas ser jugador de la aventura, anda 😅)

ATENCIÓN al pedazo de traje con el que se presentó Manuela a la partida. Jorge y Nely también se vistieron para la ocasión (no tengo foto), pero esto es muy top. A cada jugador que vino de esta guisa le regalé dos proezas extras 😎

lunes, 12 de septiembre de 2022

Evaluar en educación musical desde los juegos de rol (por Isabel Rísquez)

Muy buenas, profes roleros, gamificadores y demás patulea académico-alternativa,

Siempre me gustó la música, aunque cuando era pequeña era difícil reconocer las canciones que cantaba, pues tenía «un oído frente al otro», como se suele decir. Por fortuna, con los años y a base de cabezonería he mejorado mucho, hasta tal punto de que hoy soy maestra de música en educación primaria 😊

Recuerdo perfectamente la prueba de acceso al conservatorio, con solo ocho años, y cómo la superé por los pelos. De hecho, a los dos años lo dejé, ¡no era lo mío! Mucho después de aquello, en mi clase de la facultad, yo era «la que no tenía estudios musicales avanzados», la que «bailaba con dos pies izquierdos» y la que entonaba «medio tono desafinado», pero lo cierto es que durante los años de carrera descubrí que era capaz de memorizar e imitar tonos de voz, que adoraba cantar en un coro y que era capaz de leer y tocar con una guitarra cualquier partitura. Vamos, que después de la carrera descubrí que no, que no tenía dos pies izquierdos; era tan solo que no me habían explicado bien los pasos de baile.

Siempre me dio vergüenza decir que era diplomada en Educación Musical; digamos que no me veía digna de ello. Y, sin embargo, tras un giro de 180°, este curso pasado he tenido que impartir música en dos escuelas, y ello me ha permitido reconciliarme con mi yo interno. Porque para ser maestra de música en primaria no es necesario tener conservatorio superior: lo que sí hay que tener son ganas de incentivar al alumnado a conocer la música, a conectar con ella, y dejar de considerar la asignatura como la «maría».

En el último colegio en el que estuve, a finales de mayo, me vi en la tesitura de tener que evaluar a unos 220 alumnos (de los cuales aún me estaba aprendiendo los nombres y a qué clase pertenecían), así que decidí que el mejor sistema de evaluación posible consistía en probar Ysystem Kids, el reglamento de rol adaptado a niños y adolescentes que Walhalla Ediciones colgará gratuitamente en su web en un futuro cercano.

¿Cómo lo hice?

Bien, primero creé una narrativa ambientada en un ficticio «Reino de la música». Cada alumno rellenaba su hoja de personaje, con la que tenían que interpretar a alguno de los instrumentos trabajados en clase señalando a qué familia pertenecía. Al tratarse de una escuela bilingüe, la música también se daba en inglés, así que el nombre del instrumento y la familia debían escribirlos en ese idioma. La «foto del personaje» tenía que ser un dibujo aproximado del instrumento, mientras que la «descripción física» debían hacerla en español.

No lo he dicho, pero los alumnos con los que realicé esta evaluación eran de 2º de primaria, un buen número de ellos extranjeros que aún estaban aprendiendo el castellano. Por falta de tiempo y otras consideraciones, no estimé necesario rellenar el 100% de la ficha, ya que, por ejemplo, ellos no iban a pelear durante la aventura, así que esa parte la obvié. Lo que más me interesaba era que asimilaran el vocabulario de inglés que habíamos trabajado y que fueran capaces de describir verdaderamente bien los instrumentos.

La aventura que les hice a continuación era sencilla: un ser maligno había robado la música en todo el reino, suceso ya se había vaticinado siglos atrás. Un sabio había escondido la información necesaria para salvar al reino y los PJ debían encontrar el pergamino donde venían las instrucciones y después seguirlas paso a paso. El pergamino, por supuesto, contenía un acertijo; para descifrarlo, mis pequeños alumnos tenían que saberse las notas. Una vez resuelto el acertijo, debían crear un ritmo e interpretarlo con percusión corporal. Disponían de varios intentos, y una vez lo completaban, todos los habitantes del reino por fin lograban recuperar su melodía y su ritmo interior. Como colofón a la aventura, el alcalde montaba una fiesta en honor de los PJ y entre todos realizaban una percusión corporal final, que era de We will rock you 😎

Cada uno de los cinco grupos donde realicé esta evaluación disfrutó enormemente con la actividad, y todos sin excepción rogaron que realizásemos una segunda aventura para seguir descubriendo el Reino de la música y sus posibilidades. Por desgracia, ya no me dio tiempo de seguir explorando el mundo maravilloso que mis pequeños alumnos me habían ayudado a crear, pero os aseguro que los próximos jugadores sí que tendrán esa posibilidad. Esta actividad ya se queda para siempre en mi mochila.

Si os preguntáis si todo fue un camino de rosas, ya os digo que no. Solo conseguir que completaran la ficha de PJ me llevó tres sesiones; a algunos les costaba entender cómo rellenarla, otros no entendían parte del vocabulario interno de la ficha, y hasta los había que no estaban nada motivados de inicio. Aun así, una vez que comenzó la aventura terminaron de entender plenamente el concepto (¡learning by doing!), y en todos los grupos me dijeron aquello de «¡Es como un videojuego, pero lo estamos viviendo nosotros!».

La verdad es que no tuve mucho tiempo para diseñar bien la propuesta de juego, todo fue muy rápido, y más con unas oposiciones a la vuelta de la esquina. Ahora que he tenido tiempo para reflexionar y autoevaluar la actividad, veo una gran cantidad de cosas que mejorar y ampliar. Evaluar mediante el uso de juegos de mesa y de rol no es fácil; para ser honestos, lleva mucho tiempo y esfuerzo. Tuve que bregar bastante para poder ajustar los criterios de evaluación y ser rigurosa. Pero mereció la pena. Algunos alumnos se acercaron al finalizar las clases para decirme que se habían dado cuenta de habían conseguido aprenderse el vocabulario «tan difícil» que habíamos estado trabajando en clase a la vez que se divertían. Si este curso vuelvo a trabajar (¡así lo espero!), tengo muy claro que el Reino de la música será el eje de mi programación docente.

A continuación, os dejo los indicadores básicos de evaluación que tuve en cuenta. ¡Espero que os haya interesado!