martes, 4 de agosto de 2026

Mascando Cromo (Vol. II): tres nuevas aventuras para CyberGeneration 2.0 (por Guillermo González «Fomor» e Ismael Díaz Sacaluga)

Desapariciones. Rebeldía. Corporaciones. Cyberrevolución... ¿Os acordáis? ¡Es el rollito cyberpunk que tanto gusta a pequeños y mayores! En concreto, el de CyberGeneration 2.0, ese juego olvidado, descatalogadísimo y maravilloso que fascina desde hace unos 35 años a dos de las mentes roleras más preclaras y perturbadas del rol hispano: Guillermo González «Fomor» e Ismael Díaz Sacaluga. Si ambos unieron sus esfuerzos hace no tanto para parir Mascando cromo, un primer recopilatorio de aventuras para CyberGeneration 2.0 (Guillermo pone el texto e Ismael la maqueta), hoy nos traen más mandanga cromada y corporativa gracias a... Mascando cromo (Vol. II). ¡Toma ya!

Mascando cromo (Vol. II) es el nuevo compendio de aventuras para el juego CyberGeneration 2.0. que hoy colgamos en The Tapadera Vineyard. En esta ocasión, se trata de tres nuevas y flipantes aventuras que os van a dejar con la boca abierta.

 


En Mascando cromo (Vol. II). tenéis el siguiente material:

  • Mejoras muy mejorables: Una cadena de ataques brutales sacude la ciudad; empleados de bajo perfil que, de repente, se convierten en armas humanas fuera de control. Las autoridades lo etiquetan como «ciberpsicosis espontánea», pero cualquiera con dos neuronas y un chip de análisis sabe que algo no cuadra. Seguir el rastro de estos ataques te lleva a una red de corrupción tan profunda que parece un agujero negro: autoridades compradas o que miran hacia hacia otro lado, «delincuentes» reeducados para ser mano de obra y un gobierno que no solo controla la narrativa, sino las vidas de quienes se atreven a cuestionarla. 
  • El valle de sangre: Muy lejos del brillo enfermizo de Night City existe un valle que no aparece en ningún mapa corporativo. Es un agujero de tierra roja donde nadie hace preguntas porque las respuestas suelen venir en forma de disparos y balas de punta hueca. Allí, el río Tennessee baja espeso, teñido por la sangre de quienes pagan sus deudas con el único recurso que les queda: su vida. En ese lugar, las buenas obras no duran; se hunden bajo toneladas de avaricia, ambición y barro. El valor se premia con plomo, la cobardía con hambre, y la justicia es una palabra que se pronuncia con la misma ironía que «futuro». 
  • No es país para pijos: El robo de unos datos corporativos lleva a los PJ muy lejos de los callejones llenos de neón, a un lugar donde la riqueza se destila en silencio: un internado de élite, aislado, blindado y diseñado para fabricar a los futuros amos del mundo. Tras sus muros impecables, donde los hijos de los poderosos aprenden a gobernar sin pestañear, se esconde una verdad que podría hacer temblar a más de un trajeado con demasiados ceros en su cuenta.

¡Menuda extrema molonidad! 

¡Nos leemos!


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